El director de PAMI defendió la medida al afirmar que “es parte de un reordenamiento para garantizar que los recursos lleguen a los más vulnerables”. Sin embargo, muchos cuestionan la efectividad de esta decisión para proteger a quienes más lo necesitan.
El gobierno de Javier Milei ha decidido eliminar la cobertura gratuita de medicamentos para los jubilados, una medida que afecta profundamente a un sector vulnerable de la población. Los jubilados ahora deben someterse a trámites burocráticos exhaustivos para demostrar su indigencia y, en caso de ser aprobados, acceder a un subsidio para poder adquirir sus medicamentos.
Actualmente, el 80% de los jubilados en Argentina cobra la mínima, alrededor de $300.000, una suma insuficiente para cubrir las necesidades básicas. Con esta nueva disposición, muchos se verán obligados a elegir entre alimentarse o medicarse, una decisión dolorosa que agrava aún más su situación.
El nuevo sistema de subsidios
El PAMI ha explicado que quienes deseen continuar con el acceso a los medicamentos gratuitos deberán inscribirse en un nuevo sistema de subsidios, con condiciones estrictas, como no superar un ingreso mensual de $389.398,14 y no estar afiliados a ninguna obra social o prepaga. Aquellos que superen este umbral quedarán fuera del subsidio, y los que logren cumplir con los requisitos se enfrentarán a una burocracia difícil de sortear, especialmente en un contexto donde muchos jubilados carecen de acceso a internet o no tienen familiares que puedan asistirlos.
Esta medida se enmarca dentro de un contexto de ajustes continuos contra los jubilados, que ya han sufrido el veto a la moratoria previsional y aumentos irrisorios en sus haberes, que no alcanzan a cubrir el impacto de la inflación. El gobierno ha continuado recortando sus derechos, y la eliminación de la cobertura gratuita de medicamentos representa otro golpe a quienes deberían ser los más protegidos.
La insensibilidad del discurso oficial
El director de PAMI, Esteban Leguizamón, defendió la medida como parte de un “reordenamiento” de los recursos para que lleguen a los más vulnerables. Sin embargo, es difícil imaginar a alguien más vulnerable que un jubilado que depende de los medicamentos para su supervivencia.
Mientras tanto, las farmacias informan largas filas de jubilados confundidos y preocupados por no poder costear sus medicamentos, mientras el gobierno de Milei sigue justificando decisiones que aumentan la brecha social.
Este recorte en la cobertura gratuita de medicamentos no solo refleja la insensibilidad del gobierno, sino que también pone en evidencia la desconexión entre el discurso de campaña de Milei, que prometió mejorar la calidad de vida de los argentinos, y las decisiones tomadas en el ejercicio del poder, que parecen profundizar la crisis económica y social, afectando a quienes menos pueden defenderse.
El gobierno de Javier Milei ha dado un paso más en su desmantelamiento de las políticas públicas de protección social, lo que deja en claro que, bajo su gestión, el Estado no está para cuidar a los más débiles, sino para dejarles luchar por sobrevivir en un sistema cada vez más excluyente.