Se trata de la fábrica de calzado Dass, dependiente de Adidas, la cual cerrará sus puertas el 20 de enero, tras varios años de operaciones. La apertura importadora y la caída del consumo como detonantes de la medida.
La histórica fábrica de calzado Dass, ubicada en Coronel Suárez, anunció su cierre definitivo el próximo 20 de enero, dejando a 360 trabajadores sin empleo. Los despidos fueron notificados mediante telegramas enviados mientras los empleados se encontraban de vacaciones, en un contexto marcado por la crisis del sector industrial, atribuida a la apertura de importaciones y la caída del consumo interno.
En el comunicado enviado a los trabajadores, la empresa informó que las liquidaciones finales e indemnizaciones serán depositadas en tiempo y forma, aunque el cierre representa un duro golpe para la comunidad local, que dependía en gran medida de esta fuente de empleo.
Apertura importadora y desplome del mercado interno: un cóctel letal
Agustín Amicone, titular de la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado (Uticra), subrayó que las principales causas del cierre están vinculadas al aumento de las importaciones, que han inundado el mercado con productos a precios más bajos que los costos de producción local, y la recesión económica que ha reducido significativamente las ventas.

“La decisión final recae en Adidas, la principal responsable, ya que prefirieron abastecerse desde el exterior por conveniencia económica. Esto es una consecuencia directa de la apertura indiscriminada del comercio de importaciones en Argentina”, declaró Amicone.
La fábrica Dass, dependiente de Adidas, había operado durante varios años en Coronel Suárez, convirtiéndose en una parte fundamental del tejido económico local. Sin embargo, la falta de medidas para proteger la producción nacional, sumada a la contracción del mercado interno, ha llevado a este desenlace que refleja la compleja situación que enfrenta la industria en el país.
El cierre de Dass no solo afecta a los trabajadores despedidos, sino que también pone en evidencia cómo las políticas de apertura comercial y la falta de incentivos para el consumo interno están deteriorando sectores productivos clave, con impactos profundos en el empleo y las economías locales.