Javier Milei se subordina a la agenda discursiva de Estados Unidos, en un intento desesperado de ganar protagonismo, emulando de manera burda e irreal a Donald Trump aunque sin medir las consecuencias a largo plazo para Argentina.
Desde el entorno presidencial, se filtran señales claras de que el Gobierno de Javier Milei podría alinear aún más a Argentina con la agenda de Estados Unidos, incluso considerando retirar al país de organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Acuerdo de París. Estas decisiones, presentadas como una imitación de las políticas de Donald Trump, revelan una peligrosa simplificación de las diferencias entre ambas realidades.
Mientras Trump utilizó su crítica a los organismos multilaterales para reforzar el aislacionismo y una política económica proteccionista que buscaba fortalecer la industria y el empleo en Estados Unidos, Milei adopta un enfoque que propone una apertura económica indiscriminada, exponiendo a Argentina a una vulnerabilidad estructural. En la Casa Rosada admiten que la continuidad de Argentina en la OMS está “bajo estudio”, respaldando críticas como las del Presidente, quien cuestionó el manejo global de la pandemia y la actuación de dicho organismo.
Por otro lado, Trump retiró a Estados Unidos del Acuerdo de París como parte de su estrategia para defender los intereses de sectores clave de su economía, mientras que en Argentina, La Libertad Avanza nunca ha apoyado este pacto climático, subrayando su alineación discursiva con la administración republicana.
En este contexto, fuentes de Balcarce 50 señalan que la pertenencia a diversos organismos internacionales será evaluada considerando aspectos económicos, legales y de conveniencia. Sin embargo, esta postura se acompaña de un aparente interés por avanzar en un tratado de libre comercio con Estados Unidos, minimizando posibles obstáculos derivados del Mercosur del cual incluso Milei insinuó retirarse.
Este escenario confirma que la administración Milei busca replicar la retórica y acciones de Trump sin considerar las profundas diferencias entre ambos países en especial en cuanto a capacidades y poder. Mientras Trump defendía una política proteccionista para fortalecer el poder nacional, Milei apuesta por desmantelar las estructuras existentes sin garantías de que ello beneficie a la economía argentina o a su soberanía.