En los últimos días, la planta argentina de Toyota ubicada en el partido de Zárate ha comenzado una nueva ola de despidos sin causa que amenaza con extenderse en los próximos meses.
La profundización de la crisis económica en Argentina comienza a dejar fuertes secuelas en la industria automotriz, con despidos masivos que reflejan el deterioro del sector. En los últimos días, la planta de Toyota en Zárate inició una nueva ola de despidos sin causa, afectando inicialmente a una veintena de trabajadores, aunque fuentes internas advierten que la cifra podría escalar hasta 200 empleados en el corto plazo.
La caída de la demanda y el contexto recesivo que atraviesa el país bajo el gobierno de Javier Milei han forzado a la automotriz japonesa a realizar ajustes en su plantilla. Aunque la empresa ha intentado mitigar el impacto con programas de retiros voluntarios, la magnitud de la crisis ha llevado a decisiones más drásticas, generando incertidumbre entre los trabajadores.
Los despidos han sido acompañados de indemnizaciones agravadas, una estrategia que busca evitar conflictos gremiales, pero que no disimula la gravedad de la situación. El Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA) ha alertado que este tipo de ajustes no son exclusivos de Toyota. Otras automotrices como General Motors también han comenzado a reducir personal en sus plantas, lo que evidencia la delicada situación del sector.
Desde el gremio advierten que la continuidad de la crisis amenaza con un mayor ajuste en la industria automotriz, poniendo en peligro cientos de empleos en un mercado que enfrenta una caída en las ventas y dificultades para sostener la producción. Mientras tanto, los trabajadores despedidos se enfrentan a un panorama desolador, con pocas opciones de reinserción laboral en un país donde el desempleo sigue en ascenso.