En lugar de reclamar por la inacción del Gobierno Nacional y gestionar mejor sus propios recursos, el gobernador Ignacio “nacho” Torres afirma que los incendios son culpa de “personas del conurbano bonaerense”.
Mientras los incendios forestales arrasan con miles de hectáreas en la Patagonia y los brigadistas luchan sin descanso contra el fuego, el gobernador de Chubut, Ignacio Torres, en lugar de centrarse en gestionar soluciones reales, decidió desviar la atención con acusaciones infundadas. En un discurso carente de pruebas y con un tono que parece guionado por el macrismo, Torres responsabilizó a “gente del conurbano bonaerense” por el inicio de las llamas que afectan a la provincia.
Sin ofrecer evidencia alguna, el gobernador del PRO afirmó que los responsables de los incendios “se amparan en falsas banderas para cometer delitos y usurpar tierras”, en un burdo y evidente intento por criminalizar a habitantes de la provincia de Buenos Aires. En contraste, Torres aseguró que las comunidades mapuches y tehuelches locales apoyan su gestión, trazando una división sin sustento entre “los buenos” y “los malos”, sin más argumento que su propio discurso.
Lejos de asumir la responsabilidad de reforzar políticas de prevención y respuesta ante emergencias ambientales, Torres optó por instalar una narrativa que apunta contra sectores específicos de la población. Su declaración se suma a una estrategia discursiva cada vez más frecuente en sectores de la derecha, que buscan estigmatizar al conurbano bonaerense y desviar la atención de las falencias de gestión y la crisis económica en que se halla el país.
Mientras tanto, los incendios continúan avanzando y la falta de recursos para combatirlos sigue siendo una problemática urgente. En vez de invertir esfuerzos en coordinar ayuda efectiva y reforzar medidas de protección ambiental, el gobernador prefiere apelar a teorías sin pruebas y alimentar discursos de división con claro tinte de oportunismo político, sin aportar soluciones concretas a la crisis que enfrenta Chubut. Por su parte, lejos de colaborar con la provincia, desde el gobierno nacional continúan insistiendo en que no hace falta defender al medioambiente y que la agenda ecológica es parte del movimiento “woke” con el que Javier Milei busca librar una “batalla cultural”.