El presidente encabezó Expoagro y dejó una amenaza a toda la ciudadanía, “Imaginen que si acelero en las curvas, ahora voy a acelerar mucho más”.
En un nuevo capítulo de su gestión polémica y confrontativa, el presidente Javier Milei respaldó públicamente la represión ordenada por su ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, contra manifestantes en las inmediaciones del Congreso. Durante su participación en la muestra Expoagro en San Nicolás, Milei no solo justificó el accionar violento de las fuerzas de seguridad, sino que lanzó una amenaza velada contra quienes protestan, en un claro menosprecio al derecho a huelga y a la libre expresión, garantizados por la Constitución Nacional.
En su discurso, Milei se refirió a las fuerzas de seguridad como “los buenos son los de azul”, mientras calificó a los manifestantes como “hijos de puta que andan con trapos en la cara, esos son los malos”. Además, aseguró que “los vamos a meter presos” y advirtió: “Imaginen que si acelero en las curvas, ahora voy a acelerar mucho más”. Estas declaraciones, lejos de ser un llamado al diálogo o a la pacificación, reflejan una postura autoritaria que busca criminalizar la protesta social.
El violento operativo represivo contra jubilados y manifestantes en las puertas del Congreso ya había generado un amplio repudio en diversos sectores de la sociedad. Sin embargo, en lugar de rectificar o buscar una salida conciliadora, Milei decidió llevar a Bullrich a Expoagro para mostrarle su respaldo incondicional. Allí, el presidente agradeció a su ministra “por su enorme trabajo sosteniendo y defendiendo los valores de la república”, en una clara defensa de la represión como método de gobierno.
El derecho a huelga, bajo ataque
La Constitución Nacional argentina, en su artículo 14 bis, garantiza el derecho a huelga como una herramienta fundamental para la defensa de los derechos laborales y sociales. Sin embargo, las acciones del gobierno de Milei parecen ir en contra de este principio básico. La represión a manifestantes no solo viola este derecho, sino que también envía un mensaje intimidatorio a la sociedad: quien proteste será tratado como un enemigo.
Milei, en su afán de justificar lo injustificable, intentó desviar la atención asegurando que su gobierno ha cumplido con el “97% de las promesas de campaña”. Sin embargo, estas declaraciones, como muchas otras del presidente, carecen de sustento verificable y forman parte de una estrategia de manipulación de la información. Mientras se jacta de supuestos logros, su gestión avanza sobre derechos fundamentales y profundiza la división social.
Un gobierno que acelera hacia el autoritarismo
Las palabras de Milei en Expoagro no dejan lugar a dudas: su gobierno está dispuesto a intensificar la represión y a criminalizar la protesta. Al amenazar con “acelerar en las curvas”, el presidente no solo confirma su desprecio por los derechos constitucionales, sino que también revela una peligrosa deriva autoritaria.
En un contexto en el que la inflación de febrero sigue golpeando a los sectores más vulnerables, la respuesta del gobierno no es el diálogo ni la búsqueda de soluciones, sino la represión y la estigmatización de quienes reclaman por sus derechos. Milei y Bullrich parecen haber elegido el camino de la fuerza bruta, ignorando que en una democracia el disenso no es un delito, sino un derecho.
Hoy más que nunca, es necesario recordar que el derecho a huelga y a la libre expresión son pilares fundamentales de la democracia. La represión no puede ser la respuesta de un gobierno que se dice defensor de la libertad. Milei no solo está fallando a la Constitución, sino también a la sociedad que lo votó.