El expresidente Mauricio Macri protagonizó este miércoles una entrevista televisiva que dejó a muchos sorprendidos, no solo por el tenor de sus declaraciones, sino por su llamativo estado: se lo vio ralentizado, con la voz pastosa, los ojos hinchados y claramente desorientado.
Ante la evidente imposibilidad de disimular la extraña situación, el propio Macri reconoció estar bajo el efecto de Neuryl, un ansiolítico que, según contó, le suministró su esposa Juliana Awada para ayudarlo a dormir tras regresar de un viaje.
“Estoy en tres cilindros”, dijo apenas comenzó la entrevista, en tono lento y con dificultad para articular frases fluidamente. Ante la observación del periodista, que lo notó “un poco dormido”, Macri explicó: “Anoche llegó mi mujer muy tarde de República Dominicana y quería dormir, porque venía pasada… y me hizo tomar unas gotas de Neuryl que me dejaron… ¿No sé si tomaron ustedes alguna vez? Te dejan medio…”. Luego, en tono entre risueño y resignado, pidió: “No se abusen de mí”.
A pesar del evidente estado de somnolencia, Macri no escatimó críticas durante la entrevista. Apuntó contra Javier Milei y su entorno, acusando especialmente a Karina Milei de haber saboteado los acuerdos entre el PRO y el oficialismo en la Ciudad. “Esto devino en un proyecto de poder que no me entusiasma tanto”, expresó sobre el Gobierno libertario.
También fue tajante con sus exaliados Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta: “Fracasaron porque priorizaron su ego antes que el proyecto”, sentenció, acusándolos de haber perdido una elección que “tenían ganada” por su ambición personal.
En un pasaje llamativo, cuestionó la eliminación de la obra pública con una frase polémica: “No le podés cobrar peaje a los soretes que pasan por la cloaca”.
Finalmente, si bien destacó algunos aspectos del plan económico de Milei —como haber evitado una supuesta hiperinflación—, advirtió sobre serias fallas en su implementación y criticó la constante confrontación con los medios: “No podés estar discutiendo con la prensa, que no es la culpable de nada”, cerró, todavía con tono aletargado y signos de fatiga.
La entrevista dejó más preguntas que certezas: ¿fue simplemente el efecto de un medicamento, o reflejó un momento de tensión interna en el expresidente? Lo cierto es que, esta vez, Macri fue noticia tanto por lo que dijo como por cómo lo dijo.