Otro papelón de Juliana Santillán: la diputada libertaria aseguró que a Mariano Moreno lo “fusilaron”

La diputada libertaria Juliana Santillán volvió a protagonizar un episodio bochornoso que, más allá de lo patético, expone su bajo nivel de formación y escaso conocimiento de la historia y cultura argentina. Esta vez, en su intento por criticar a Cristina Kirchner, terminó asegurando que a Mariano Moreno lo “fusilaron”.

La diputada libertaria Juliana Santillán “experta en economía austriaca”, volvió a protagonizar un bochornoso error público que, más allá del blooper, expone su bajo nivel de formación y escaso conocimiento de la historia argentina. Esta vez, en su intento por criticar a Cristina Kirchner, terminó asegurando que a Mariano Moreno lo “fusilaron”.

El episodio ocurrió este lunes, luego de que la expresidenta participara de un acto por el Día de la Resistencia Peronista. Allí, Cristina se definió como una “fusilada que vive”, retomando la frase que inmortalizó Rodolfo Walsh en Operación Masacre, en alusión a los fusilamientos de militantes peronistas por parte de la dictadura de 1956. Pero Santillán, en lugar de comprender la referencia histórica, publicó en su cuenta de X:

“Va a ir presa y se compara con el Fusilamiento a Moreno. Desquiciada.”

La insólita frase desató una ola de críticas y burlas, no solo por su contenido ofensivo, sino por el grosero error que encierra: Mariano Moreno, uno de los próceres fundadores de la patria, no fue fusilado. Falleció en altamar en 1811, en circunstancias aún debatidas por los historiadores, pero muy lejos del tipo de ejecución al que aludía la diputada.

Este nuevo traspié se suma a una lista que ya incluye errores ortográficos como “cluacas”, “tubimos” y “atraza”, y desaciertos conceptuales como confundir el costo de la canasta básica individual con el de una familia entera. Pese a todo, Santillán mantiene una presencia activa en redes y en medios, donde actúa como una de las voces más combativas de La Libertad Avanza, aunque su discurso suele ir de la mano de la desinformación.

Lejos de corregir su publicación —algo que podría hacer fácilmente, dado que paga por su cuenta verificada en X—, la diputada dejó el tuit tal como estaba, apostando una vez más a la lógica de “que hablen, aunque sea mal”. En definitiva, su estrategia parece no ser la de informar ni argumentar, sino la de generar escándalo para amplificar su mensaje, aún a costa de revelar una preocupante ignorancia.

Así, Santillán encarna un fenómeno político cada vez más frecuente: el del dirigente que no solo se equivoca, sino que convierte su desconocimiento en bandera, logrando desplazar la discusión de los temas de fondo —como el ajuste, el endeudamiento o la represión— hacia el terreno de lo absurdo.

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