Mientras el presidente de Brasil llega a Buenos Aires y visita a Cristina Kirchner en su prisión domiciliaria, el gobierno de Milei evita el diálogo y redobla la persecución judicial contra la expresidenta.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio “Lula” da Silva, fue autorizado por la Justicia a visitar a Cristina Fernández de Kirchner en su domicilio del barrio Constitución, donde cumple arresto domiciliario por la causa Vialidad. El Tribunal Oral Federal 2 accedió al pedido presentado por su abogado, Alberto Beraldi, para habilitar la visita, en el marco de las normas restrictivas impuestas por los jueces.
Lula participará de la cumbre del Mercosur, donde asumirá la presidencia pro témpore del bloque, pero no se reunirá con Javier Milei. El libertario, fiel a su estrategia de destruir puentes con los principales socios comerciales del país, optó por evitar cualquier contacto con el mandatario brasileño, con quien mantiene una tensión pública desde la campaña presidencial.
La visita de Lula se da en medio de una ofensiva judicial sostenida contra Cristina Kirchner. Mientras la expresidenta reclama que se le permita recibir visitas sin el corset procesal que impuso el TOF 2, los fiscales Diego Luciani y Sergio Mola insisten en enviarla a una cárcel común. Argumentan que no existen razones para su morigeración, ignorando su edad, su rol institucional y el contexto político que rodea su condena.
La causa Vialidad, cuya sentencia aún no está firme, fue utilizada desde sus inicios como herramienta de disciplinamiento político. El intento de impedir incluso que reciba a un presidente extranjero en su domicilio exhibe el absurdo al que ha llegado la judicialización de la política en Argentina. Y la decisión del gobierno de no recibir a Lula confirma que no hay voluntad de recomponer la diplomacia regional: se gobierna con resentimiento y se desprecia la soberanía.
La Cámara Federal de Casación Penal tratará el próximo 7 de julio el nuevo recurso de los fiscales. Para entonces, Lula ya estará de regreso en Brasil. Y la Argentina, cada vez más sola.