Con un tono desafiante, el presidente brasileño denunció la falta de respuesta a los mensajes enviados a la administración norteamericana, pero subrayó su voluntad de negociar, siempre dejando claro que “Brasil será respetado”.
En medio de la creciente tensión comercial con Estados Unidos, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, elevó el tono de su discurso y lanzó un contundente mensaje de soberanía frente a su par estadounidense, Donald Trump. “No es un gringo quien va a dar órdenes a este presidente de la República”, exclamó Lula, recibiendo una ovación durante el 60.º Congreso de la Unión Nacional de Estudiantes (Conune), en Goiânia.
El mandatario brasileño no se limitó a responder a los recientes aranceles del 50 % impuestos por Estados Unidos, sino que también responsabilizó a su antecesor, Jair Bolsonaro, por la situación. Lula se mostró categórico al afirmar que Brasil hará respetar su soberanía ante cualquier intento de imposición extranjera.
“Si Trump hubiera hecho en Brasil lo que hizo en el Capitolio, ya estaría preso”, advirtió, en alusión al asalto al Congreso estadounidense en enero de 2021. Además, Lula recordó los 200 años de relaciones diplomáticas entre Brasil y Estados Unidos y recalcó: “No aceptamos que ningún país venga a inmiscuirse en los asuntos internos del pueblo brasileño”.
Con un tono desafiante, el presidente brasileño denunció la falta de respuesta a los mensajes enviados a la administración norteamericana, pero subrayó su voluntad de negociar, siempre dejando claro que “Brasil será respetado”.
“Vamos a responder con civilización y democracia, pero con firmeza”, sostuvo. Lula también apuntó contra Trump por su desconocimiento de los términos comerciales, aclarando que Brasil mantiene un déficit con Estados Unidos desde hace más de 15 años.
El mandatario brasileño no dejó pasar la oportunidad para criticar a Bolsonaro, acusándolo de “traición a la patria” por su alineamiento con Washington. “Bolsonaro se abraza a la bandera estadounidense, pues que se quede allá. Aquí quien manda somos los brasileños”, remarcó, ondeando la bandera verde y amarilla ante un auditorio entusiasta.
Con un discurso que combinó firmeza y orgullo nacional, Lula dejó en claro que Brasil no se someterá a presiones externas y defenderá su autonomía en cualquier escenario internacional.