La vicepresidenta se solidarizó con el cura argentino Gabriel Romanelli y se diferenció de la Cancillería argentina.
La vicepresidenta Victoria Villarruel se diferenció una vez más del gobierno nacional y condenó con firmeza el bombardeo perpetrado por las fuerzas israelíes contra la iglesia católica Sagrada Familia en la Franja de Gaza, un ataque que dejó cuatro personas muertas y siete heridas, entre ellas el sacerdote argentino Gabriel Romanelli de estrechos vínculos con el Papa Francisco.
A través de su cuenta de X, Villarruel no dudó en señalar directamente a las fuerzas de Israel como responsables del ataque y expresó su “apoyo y solidaridad al Padre Gabriel Romanelli y a toda la feligresía de la Parroquia Sagrada Familia en Gaza, que hoy sufrieron el bombardeo de las fuerzas israelíes”. Además, envió sus condolencias a los familiares de las víctimas y deseó una pronta recuperación a los heridos.
Quiero expresar todo mi apoyo y solidaridad al Padre Gabriel Romanelli y a toda la feligresía de la Parroquia Sagrada Familia en la Franja de Gaza, que hoy sufrieron el bombardeo de fuerzas israelíes. Envío asimismo mis condolencias a las familias de los cuatro muertos y la… pic.twitter.com/lBGdp0JP1H
— Victoria Villarruel (@VickyVillarruel) July 17, 2025
Esta declaración de la vicepresidenta contrasta abiertamente con la postura tibia de la Cancillería argentina, claramente condicionada por la sumisión del presidente Javier Milei a la política israelí. Mientras Villarruel condenó el bombardeo sin eufemismos, la Cancillería, bajo la conducción de Gerardo Werthein, evitó siquiera mencionar a las fuerzas de Israel y se limitó a expresar una “seria preocupación”.
Villarruel, de marcada fe católica, también destacó la labor del Padre Romanelli: “Hace carne las palabras de Cristo de amar al prójimo permaneciendo junto a sus fieles y refugiados, abriendo las puertas de nuestra Iglesia a quienes sufren el conflicto armado”, sostuvo. Además, pidió a la Virgen de Luján que proteja al sacerdote y a todos los misioneros argentinos, remarcando una sensibilidad cristiana que choca con el presidente Milei, quien incluso ha declarado su conversión al judaísmo y mantiene un alineamiento incondicional y genuflexo con el Estado de Israel.
El comunicado oficial del gobierno fue claramente edulcorado, sin señalar responsabilidades y eludiendo cualquier condena. La Cancillería apenas mencionó “hechos ocurridos” y confió en que Israel “brindará la asistencia necesaria”, sin cuestionar el ataque a un lugar sagrado y sin mencionar el grave saldo de muertos y heridos.
Con esta nueva declaración, Villarruel vuelve a posicionarse como una voz disonante dentro del gobierno, exponiendo la complicidad de Milei ante los crímenes cometidos en Gaza y reivindicando la defensa de las víctimas, el cristianismo y el respeto a los derechos humanos.