Con relatos ficticios casi idénticos sobre juicios laborales y sin pruebas concretas, cuentas afines al oficialismo viralizaron en redes sociales una narrativa destinada a instalar la necesidad de una reforma laboral.
El Gobierno de Javier Milei activó a pleno su maquinaria digital para militar la reforma laboral, desplegando trolls y comunicadores oficialistas que, en una campaña coordinada, inundaron las redes con relatos casi calcados de empleadores “perjudicados” por juicios laborales. Sin pruebas concretas y repitiendo estructuras narrativas sospechosamente similares, estas publicaciones buscaron instalar la idea de que la legislación vigente “ahoga” a las pymes y desalienta el empleo.
La estrategia, rápidamente detectada por usuarios, reveló la coordinación del aparato comunicacional libertario. Historias que en apariencia mostraban experiencias personales de pequeños empresarios se replicaron con mínimos cambios: alguien abre un local, contrata empleados “en blanco” y termina arruinado por una denuncia laboral —siempre con cifras similares y el mismo final trágico. El mensaje es uno solo: la solución es una “reforma laboral moderna”.
Dos de los casos más difundidos fueron los publicados por la cuenta fan del periodista oficialista Esteban Trebucq (@peladodelatv), el usuario @indignadoxd y el influencer Fran Casaretto (@Fran_Casaretto_), quienes repitieron el libreto casi al pie de la letra. De hecho, el propio Casaretto admitió que no vivió el caso y que otros simplemente replicaron su historia. Al quedar en evidencia la maniobra, varias cuentas eliminaron sus posteos, aunque el contenido ya había sido ampliamente compartido por cuentas con fuerte presencia oficialista.
Peeero…que parecida la anécdota! 🙄
— Carlos Riello (@riellodecba) July 23, 2025
Los difusores de “buenas noticias en #MileiLandia” @peladodelatv y @Fran_Casaretto_ tuvieron una experiencia muy bonita e igual de positiva ❤️
No seas mal pensado kuka mandril! Jamás podrían ser parte de un libreto que les bajan de… pic.twitter.com/aaQgnb3B4q
No se trata de un error aislado, sino de una táctica ya conocida: instalar una idea fuerza mediante relatos emocionales, virales y sin verificación. En este caso, el objetivo es claro: demonizar los derechos laborales y justificar su desguace bajo el lema de una “modernización necesaria”.
Pero lo que se presenta como espontáneo y genuino forma parte de una operación deliberada para manipular el debate público. La falta de evidencias, la repetición estructural y la aparición sincronizada de los mensajes revelan una estrategia propagandística clásica, basada en la apelación al miedo y la empatía falsa.
Volvieron los collages militantes. Como en 2011. pic.twitter.com/0URelOeKKG
— Tuits Borrados (@TuitsBorrados) July 23, 2025
Desde el sindicalismo y los sectores del trabajo organizado ya alertaron sobre este frente digital. Denuncian que esta ofensiva busca legitimar una reforma regresiva que solo pretende debilitar la posición de los trabajadores, flexibilizar las condiciones de contratación y facilitar despidos con menores costos para las empresas.
Mientras el Gobierno agita fantasmas y fabrica historias, los sindicatos advierten que la verdadera historia es otra: detrás de cada relato armado hay un intento por barrer con décadas de derechos laborales conquistados. Y esta batalla, hoy, también se libra en el terreno de las redes sociales.