Confusa declaración de Sturzenegger generó malestar en el mercado y se dispararon el dólar MEP y el CCL

Un comentario impreciso de Federico Sturzenegger bastó para desatar un nuevo temblor en los mercados y volver a poner en evidencia que, más que factores externos, el principal riesgo para la estabilidad económica proviene del propio Gobierno.

El 14 de octubre, durante su participación en el Bloomberg Global Regulatory Forum, el ministro de Desregulación afirmó que “Argentina tendrá tipo de cambio flotante muy pronto”, según reprodujo la agencia Bloomberg. La frase, interpretada como un anticipo de devaluación, encendió las alarmas del mercado: el dólar MEP saltó 3% y el CCL trepó 2,5% en cuestión de minutos, en plena cuenta regresiva hacia las elecciones legislativas del 26 de octubre.

Horas después, Sturzenegger intentó desactivar el ruido con una aclaración en X (ex Twitter): “De ninguna manera dije ni quise expresar la posibilidad de un cambio de régimen cambiario”. Atribuyó el malentendido a una mala interpretación periodística, pero el daño ya estaba hecho. El episodio reavivó las dudas sobre la coordinación del equipo económico y la falta de una estrategia comunicacional clara en temas tan sensibles como el dólar.

Según su entorno, Sturzenegger se refería al actual esquema de bandas cambiarias del Banco Central, que se ajusta entre los $1.000 y $1.400 mediante el “crawling peg”, y explicó que esas bandas se “abrirán gradualmente” cuando la economía se estabilice. Bloomberg interpretó esa explicación como un anuncio inminente de flotación libre, provocando una reacción en cadena.

Desde el Ministerio de Economía, Luis “Toto” Caputo salió rápidamente a respaldar a su colega y a despejar cualquier rumor: “Las bandas no se van a modificar, ni antes ni después de las elecciones”, insistió su equipo. Aun así, analistas coincidieron en que el incidente sumó ruido innecesario a un escenario ya frágil, mostrando que la incertidumbre económica también se alimenta de los propios funcionarios.

Aunque la aclaración oficial logró calmar parcialmente al mercado y estabilizar las cotizaciones, el episodio dejó al descubierto el frágil equilibrio del plan económico y la vulnerabilidad del Gobierno frente a sus propios mensajes. En un contexto donde cada palabra puede mover los dólares financieros, el error de comunicación de Sturzenegger sirvió como recordatorio de que la principal fuente de inestabilidad no está en el mercado, sino dentro del propio Ejecutivo.

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