En promedio, el consumo cayó 6,3% frente a septiembre de 2024 y 7,9% en comparación con agosto, una tendencia negativa que también se repite en el interior del país, donde las ventas retrocedieron 2,9% interanual.
Las ventas en autoservicios y comercios pyme se desploman en medio de la incertidumbre política y económica que domina al país. Según un informe de Scanntech, los autoservicios del AMBA registraron en septiembre una baja del 12,5% interanual y del 16,7% respecto de agosto, marcando uno de los peores meses del año para el consumo masivo.
En promedio, el consumo cayó 6,3% frente a septiembre de 2024 y 7,9% en comparación con agosto, una tendencia negativa que también se repite en el interior del país, donde las ventas retrocedieron 2,9% interanual. El informe, basado en 725 puntos de venta y 238 categorías de productos, muestra que la contracción afecta a todos los formatos, mientras los precios subieron 1% en promedio, con los artículos de limpieza del hogar y cosmética encabezando los incrementos.
EN SEPTIEMBRE, LAS VENTAS MINORISTAS CAYERON 4,2% ⬇️
— CAME (@redcame) October 12, 2025
En la comparación mensual, la variación fue de -2%. En lo que va del año, acumulan un incremento interanual del 5%.
🛍️ En el análisis por rubros, la situación fue homogénea, con caídas interanuales en todos los sectores. Los… pic.twitter.com/KkKiNYaVH9
Pymes en retroceso
En paralelo, los comercios pyme tampoco escaparon al derrumbe. De acuerdo con la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas minoristas se hundieron 4,2% interanual en septiembre y 2% respecto de agosto, con una caída más pronunciada en el rubro Textil e indumentaria, que se desplomó 10,9%.
El retroceso fue generalizado: Bazar cayó 6,2% interanual, Perfumería 6%, Calzado y marroquinería 4,3%, y Alimentos y bebidas 3,1%. Incluso sectores tradicionalmente más estables, como Farmacia y Ferretería, mostraron bajas del 1,4% y 0,5% respectivamente.
Incertidumbre sin final a la vista
La CAME advirtió que los números reflejan la fragilidad del consumo interno y el impacto de la incertidumbre política y económica, en un escenario donde la pérdida del poder adquisitivo, el endeudamiento familiar y la falta de estímulos comerciales restringen la demanda.
El 38% de los comerciantes consultados aseguró que su situación empeoró respecto al año pasado, mientras que el 55% dijo mantenerse igual. Solo un 47,6% confía en una mejora durante el próximo año, frente a un 10,8% que prevé un empeoramiento.
En los comercios de alimentos y bebidas se percibe una marcada cautela: los empresarios señalan dificultades para sostener márgenes de ganancia ante la suba de precios de los proveedores y un consumidor cada vez más prudente, en un clima de expectativas sombrías y consumo retraído.