El Radar Pyme del tercer trimestre de 2025, elaborado por la Asociación de Empresarios y Empresarias Nacionales (ENAC), confirma lo que muchos en el sector venían advirtiendo: la recesión se consolidó y el tejido productivo nacional atraviesa una situación crítica.
Con ventas en caída, salarios depreciados y costos en alza, seis de cada diez pequeñas y medianas empresas ya trabajan sin generar ganancias.
Según el relevamiento, el 40,4% de las pymes reportó malas ventas y la utilización promedio del aparato productivo cayó al 54,6%, un nivel considerado alarmante por debajo del umbral del 60% que se asocia a una economía en funcionamiento saludable. En la industria, la utilización fue de apenas 54,7%, lo que evidencia la fuerte subutilización de la capacidad instalada y la parálisis del mercado interno.
La presión de costos es otro factor que agrava el deterioro. El 88% de las empresas enfrentó aumentos generalizados y el 74% debió subir precios, aunque sin poder trasladar completamente la inflación. En el sector industrial, el 45,9% de las firmas sufrió fuertes caídas en las ventas, lo que confirma el colapso de la demanda interna.

“El consumo se derrumba y las familias están endeudadas hasta el 130% de sus ingresos”, advirtió el presidente de ENAC, Leo Bilinski, quien alertó que el 13% de los empresarios evalúa cerrar antes de fin de año ante un escenario de demanda deprimida y costos que no dejan de crecer.
El impacto también se siente en el empleo: solo el 17,1% de las empresas incorporó personal, mientras que un 19,7% despidió trabajadores. En la industria, los despidos escalan al 28,8%, con un saldo negativo de casi 3 puntos porcentuales en el empleo pyme durante el trimestre.
El endeudamiento se ha vuelto un mecanismo de supervivencia más que una herramienta de inversión: el 21,3% de las firmas se financió para pagar impuestos y el 20,5% para cubrir salarios o aguinaldos. A esto se suman demoras e incumplimientos en los pagos: el 59% de las pymes denuncia retrasos por parte de sus clientes y el 47% reporta más morosidad, lo que genera asfixia de liquidez. En promedio, las pymes cobran a 37 días, pero deben pagar a proveedores en 30.
Las expectativas hacia el futuro refuerzan el clima de pesimismo. Tres de cada cuatro empresarios (76%) creen que la economía seguirá empeorando, y el 65% no planea invertir en el próximo trimestre. Entre los principales obstáculos, destacan la caída del mercado interno (75%), la pérdida de rentabilidad (55%) y la apertura de importaciones (43%), factores que, según la ENAC, “amenazan la supervivencia de miles de pymes en todo el país”.