El giro de Santilli: De criticar las candidaturas testimoniales a no asumir su banca

El dirigente, que en reiteradas oportunidades se manifestó en contra de las candidaturas testimoniales por considerarlas una falta de respeto hacia los votantes, decidió ahora no asumir la banca de diputado que ganó hace apenas una semana en la provincia de Buenos Aires.

La reciente designación de Diego Santilli como ministro del Interior lo colocó en el centro de una polémica que él mismo ayudó a construir años atrás. El dirigente, que en reiteradas oportunidades se manifestó en contra de las candidaturas testimoniales por considerarlas una falta de respeto hacia los votantes, decidió ahora no asumir la banca de diputado que ganó hace apenas una semana en la provincia de Buenos Aires.

El contraste no podría ser más evidente. Hace pocos días, cuando le consultaron si en La Libertad Avanza había candidatos “testimoniales”, Santilli fue categórico: “No, no tenemos testimonial”. Y añadió, para reforzar su punto: “Asumimos todos”. Hoy, su designación en el gabinete nacional contradice de lleno aquellas declaraciones.

La secuencia política es vertiginosa. Tras una campaña marcada por quejas sobre las dificultades para recorrer el territorio y por el uso de la boleta con la imagen de José Luis Espert —a quien reemplazó como primer candidato tras el escándalo por sus vínculos con el presunto narcotraficante Fred Machado—, Santilli celebró el triunfo en las urnas. Incluso protagonizó un gesto simbólico al raparse la cabeza por la victoria. Sin embargo, una semana después, el “Colo” decidió no asumir la banca obtenida, priorizando su nuevo rol en el Ejecutivo.

El archivo, reciente pero implacable, volvió a circular con fuerza en redes y medios, recordando las palabras del propio Santilli, quien había definido como testimoniales aquellas candidaturas de dirigentes que se presentan a elecciones sin intención de ejercer el cargo. “Testimonial significa que sos intendente o gobernador, sos candidato y volvés a tu cargo”, explicó en su momento.

Hoy, esa definición parece alcanzarlo por completo. El dirigente que pedía coherencia y transparencia ante la ciudadanía se convirtió, en cuestión de días, en el protagonista de aquello que criticaba.

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