En apenas tres años, la compañía acumuló más de 250 millones de dólares en subsidios y alivios tributarios. Todo esto, pese a que su fundador y principal accionista mantiene su residencia fiscal en Uruguay desde 2019, donde paga impuestos y coordina buena parte del negocio regional.
Mercado Libre, la empresa fundada por Marcos Galperin, se consolidó este año como una de las principales beneficiarias del régimen de promoción de la Economía del Conocimiento. Según datos oficiales, recibió alrededor de 39.000 millones de pesos en exenciones impositivas y créditos fiscales, lo que representa cerca del 20% del total de beneficios otorgados por el Estado argentino al sector tecnológico. En conjunto, esas exenciones sumaron 195.000 millones de pesos en 2025, un 50% más que el año anterior.
En apenas tres años, la compañía acumuló más de 250 millones de dólares en subsidios y alivios tributarios. Todo esto, pese a que su fundador y principal accionista mantiene su residencia fiscal en Uruguay desde 2019, donde paga impuestos y coordina buena parte del negocio regional. En Argentina, en cambio, sus filiales aprovechan al máximo los regímenes promocionales.
La situación no deja de ser paradójica: una empresa que recibe miles de millones en beneficios fiscales ahora reclama aún más intervención estatal. Su presidente para Argentina, Juan Martín de la Serna, pidió recientemente que el Gobierno frene el avance de las plataformas chinas Shein y Temu, a las que acusa de “competencia desleal” y de “destruir empleo argentino”. En otras palabras, Mercado Libre exige proteccionismo mientras es subsidiada por el mismo Estado del que busca amparo.
Un empresario ironizó ante este medio: “Galperin descubrió que el mercado es libre… hasta que llegan los chinos. Mercado Libre contra el libre mercado: Argentina no lo entenderías”.
A esto se suma un historial de conflictos laborales dentro de la compañía: tercerización, contratos eventuales y denuncias de fraude laboral. En 2021, distintos sindicatos acusaron a la empresa de evadir convenios colectivos y de mantener a parte del personal en condiciones precarias.
Así, mientras el Estado le otorga miles de millones en subsidios, Mercado Libre no solo se beneficia del gasto público, sino que además exige barreras para sus competidores. Una paradoja que expone la delgada línea entre el discurso del libre mercado y la práctica del capitalismo protegido.