“Si salimos de la medición caja de las cuentas fiscales, y a los intereses pagados le sumamos los intereses capitalizados que se traducen en más deuda, el resultado financiero acumulado a octubre es un déficit de 2,3% del PIB”, publicó en el economista Nicolas Gadano en X sobre el mentiroso superávit fiscal que presenta el gobierno de Javier Milei.
Ocurre que el oficialismo emite títulos cuyos intereses no se pagan, sino se capitalizan. Al no pagarlos cada mes, el gobierno sostiene que tiene superávit “de caja” pero no real, porque esos intereses están y deberán pagarse en algún momento. Bien calculado el gobierno tiene déficit del 2% mientras la recaudación real cae mes a mes por el parate de la actividad.
“No había forma de mostrar una foto robusta sin reordenar los devengados. La contabilidad no miente, pero permite ciertos encuadres”, justificó un ex funcionario del ministerio de Economía y agregó “el superávit es la joya de la corona del oficialismo; si falla, se cae todo el andamiaje discursivo”.
Si salimos de la medición caja de las cuentas fiscales, y a los intereses pagados le sumamos los intereses capitalizados que se traducen en más deuda, el resultado financiero acumulado a octubre es un déficit de 2,3% del PIB.
Mientras el déficit se mantiene en términos históricos, la recaudación. Según el IARAF, el superávit primario nacional cayó 16% interanual en términos reales. La recaudación de octubre fue de $11,9 billones, bajó un 2,4% real respecto de 2023. Y el superávit financiero se derrumbó 25%. No hay magia: hay menos recaudación y más intereses. Por eso, bien calculado el déficit financiero volvió con fuerza.