Flybondi al borde de la quiebra: 60 vuelos cancelados en una semana, multas, reclamos salariales y deudas millonarias

Canceló 66 vuelos en cinco días, acumula deudas y reclamos laborales, pasajeros y proveedores, y esta semana podría ingresar en concurso de acreedores. El caso expone los límites del modelo de “libertad” que promovieron el macrismo y el gobierno de Javier Milei.

Flybondi, una de las empresas que durante años fue exhibida como símbolo de la supuesta “revolución de los aviones”, quedó al borde de una convocatoria de acreedores después de atravesar cinco días de severas interrupciones operativas. Entre el jueves 6 y el lunes 10 de agosto canceló 66 vuelos y prácticamente dejó de operar con normalidad.

Según fuentes del sector, la decisión de avanzar con el concurso de acreedores ya estaría tomada y podría definirse formalmente durante esta semana. De confirmarse, la compañía entraría en una nueva etapa para intentar ordenar un cuadro financiero y operativo que viene deteriorándose desde hace meses.

El derrumbe adquiere una dimensión política porque Flybondi fue mucho más que una aerolínea privada: fue presentada como uno de los grandes ejemplos de las políticas de apertura, desregulación y flexibilización del mercado aerocomercial.

La empresa desembarcó en 2018, durante el gobierno de Mauricio Macri, y fue defendida por el entonces ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, como parte de una transformación destinada a introducir competencia y terminar con el supuesto dominio de las compañías tradicionales.

Años después, el gobierno de Javier Milei profundizó esa misma orientación. Con Federico Sturzenegger como uno de sus principales impulsores, la desregulación volvió a convertirse en una de las banderas centrales del oficialismo.

Ahora, una de las empresas que funcionó como vidriera de ese modelo enfrenta una situación límite.

Cinco días, 66 vuelos cancelados

Los números de los últimos días muestran la magnitud del colapso operativo:

  • Jueves 6 de agosto: 14 vuelos cancelados.
  • Viernes 7: 14 vuelos cancelados.
  • Sábado 8: 12 vuelos cancelados.
  • Domingo 9: 12 vuelos cancelados.
  • Lunes 10: 14 vuelos cancelados.

En total, 66 vuelos cancelados en apenas cinco días.

El problema no comenzó esta semana. En mayo, Flybondi transportó un 66% menos de pasajeros que un año antes y llegó a operar con apenas tres aeronaves, pese a haber alcanzado una flota de 13 aviones.

La compañía también perdió participación en el mercado doméstico. Según exempleados citados en el material, actualmente transportaría alrededor del 6% de los pasajeros locales.

La postal resulta difícil de conciliar con la promesa que acompañó durante años a la expansión de las low cost: más competencia, más vuelos y pasajes más accesibles.

Más de 700 ex trabajadores esperan cobrar

El deterioro también golpeó de lleno a los trabajadores.

Más de 700 exempleados llevan más de tres meses sin cobrar indemnizaciones correspondientes a despidos sin causa o acuerdos de retiro voluntario. Algunos convenios fueron homologados ante el SECLO y otros firmados ante escribano, pero los pagos continúan pendientes y varios de los afectados ya recurrieron a la Justicia.

La situación alcanza también al personal que continúa trabajando en la empresa. Según el documento difundido, hay trabajadores que todavía no cobraron los salarios correspondientes a junio y julio ni el aguinaldo.

A esto se suma la falta de pago de aportes, que habría provocado problemas de cobertura de medicina prepaga y obra social tanto para empleados actuales como para exempleados.

Pasajeros, proveedores y organismos estatales, en la lista de acreedores

Los problemas tampoco terminan en el frente laboral.

Flybondi acumula reclamos de pasajeros por cancelaciones y reembolsos pendientes, mientras distintos proveedores llevan meses esperando cobrar pese a que, en algunos casos, ya se habían establecido planes de pago.

También existen deudas con organismos y empresas estatales por tasas e impuestos.

En paralelo, distintas provincias aplicaron multas por incumplimientos vinculados con los pasajeros. Las sanciones de Río Negro, Neuquén y la provincia de Buenos Aires alcanzarían unos $630 millones, según el material difundido.

La lista de conflictos crece al mismo tiempo que la capacidad operativa de la empresa se reduce.

De la “revolución de los aviones” al concurso de acreedores

El caso de Flybondi expone una contradicción difícil de ocultar.

Durante el macrismo, la llegada de las low cost fue presentada como una muestra de modernización del mercado aerocomercial. Con Milei, la desregulación volvió a ser reivindicada como una herramienta para liberar fuerzas privadas y ampliar la competencia.

Flybondi ocupó un lugar privilegiado en ese relato.

Pero el presente de la compañía ofrece una imagen muy diferente: menos aviones, menos pasajeros, vuelos cancelados, trabajadores que reclaman salarios e indemnizaciones, proveedores impagos, pasajeros esperando respuestas y una posible convocatoria de acreedores.

La llamada “libertad de volar” queda así frente a una prueba mucho más concreta que cualquier discurso oficial: garantizar que los aviones efectivamente vuelen, que los trabajadores cobren y que los pasajeros reciban el servicio por el que pagaron.

El problema ya no parece ser solamente una dificultad puntual de una empresa. También obliga a revisar qué ocurre cuando la desregulación es presentada como solución para todos los problemas, pero una compañía convertida en ejemplo del modelo termina al borde de una crisis financiera y operativa de enormes proporciones.

Una nueva etapa, pero ninguna garantía

Si finalmente Flybondi ingresa en concurso de acreedores, se abrirá un proceso destinado a ordenar sus deudas y determinar cómo continuará su actividad.

Pero el concurso, por sí mismo, no resolverá el problema central: la compañía lleva cinco días sin operar con normalidad y acumuló 66 cancelaciones en apenas una semana.

Las próximas horas serán decisivas.

La empresa que alguna vez fue presentada como símbolo de la “revolución de los aviones” enfrenta ahora una situación que parece muy alejada de aquella promesa de eficiencia, competencia y libertad.

El modelo que el macrismo inauguró y el gobierno libertario profundizó tiene, en Flybondi, una de sus vidrieras más incómodas: la empresa que debía demostrar las virtudes de la desregulación ahora podría terminar en concurso de acreedores.

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