Juan Pazo dejó la conducción del organismo recaudador y fue reemplazado por Andrés Edgardo Vázquez, en un enroque interno que expone la fragilidad del esquema económico y la falta de resultados en materia fiscal.
El Gobierno nacional oficializó este martes un nuevo cambio en la cúpula de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), con la salida de Juan Alberto Pazo y la designación de Andrés Edgardo Vázquez como Director Ejecutivo del organismo, en medio de una caída sostenida de la actividad económica y serias tensiones en las cuentas públicas.
La modificación fue formalizada a través del decreto 890/2025, firmado por el presidente Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, que acepta la renuncia de Pazo y dispone el desplazamiento de Vázquez de la Dirección General Impositiva para ubicarlo al frente de ARCA a partir del 18 de diciembre.
Lejos de un recambio planificado, la decisión aparece como un movimiento defensivo del oficialismo ante el deterioro de la recaudación, el desplome del consumo y el creciente malestar de provincias y sectores productivos por la presión fiscal y la parálisis económica. En ese marco, el Ejecutivo apeló a un simple cambio de nombres dentro del mismo equipo, sin alterar el rumbo de fondo.
Desde el Ministerio de Economía se buscó minimizar el impacto político de la salida de Pazo, al asegurar que continuará “colaborando incondicionalmente” con Caputo desde el sector privado, una definición que refuerza la lógica de puertas giratorias y la ausencia de responsabilidades frente a los resultados de la gestión.
Durante la breve conducción de Pazo, el Gobierno impulsó una batería de medidas presentadas como “modernizadoras”, entre ellas la simplificación de regímenes informativos y nuevos esquemas tributarios, que no lograron revertir la caída de ingresos ni mejorar la capacidad del Estado para sostener servicios básicos. Por el contrario, el ajuste fiscal profundizó la recesión y achicó la base imponible.
La llegada de Vázquez, un funcionario de carrera dentro del esquema impositivo, fue presentada como una garantía de continuidad de las políticas de Milei y Caputo, las mismas que sostienen un modelo de ajuste permanente, licuación de recursos y confrontación con el entramado productivo.
El recambio en ARCA confirma así una dinámica ya conocida: frente a la falta de resultados, el Gobierno opta por reordenar cargos sin revisar decisiones estratégicas, mientras la crisis fiscal y económica sigue acumulando costos sociales y políticos.