El FMI otorgarÃĄ un nuevo “waiver” al Gobierno de Javier Milei y desembolsarÃĄ u$s1.050 millones correspondientes al programa que el paÃs mantiene con el organismo.
En Washington ya se da por hecho que el Fondo Monetario Internacional (FMI) avanzarÃĄ en las prÃģximas semanas con la aprobaciÃģn de un segundo waiver consecutivo para la Argentina por el incumplimiento de la meta de acumulaciÃģn de reservas netas internacionales (RIN), una seÃąal que enciende alertas tanto dentro del organismo como en el sistema financiero internacional. Asà lo confirmaron al portal Ãmbito dos fuentes de la burocracia interna del Fondo.
La dispensa se aprobarÃa en simultÃĄneo con la prÃģxima revisiÃģn del programa de Facilidades Extendidas, lo que habilitarÃa un desembolso cercano a u$s1.050 millones (763 millones de DEG), previsto para el 23 de enero de 2026. En los hechos, el staff tÃĐcnico ya asume que el Banco Central no alcanzarÃĄ las metas pactadas, incluso luego de haber sido flexibilizadas en evaluaciones previas.
La propia portavoz del FMI, Julie Kozack, reconociÃģ la semana pasada que cumplir el objetivo de reservas de fin de aÃąo âserÃĄ un desafÃoâ, aunque evitÃģ confirmar explÃcitamente un nuevo waiver. Sin embargo, puertas adentro del organismo el diagnÃģstico es compartido: la autoridad monetaria argentina volverÃĄ a incumplir y el staff recomienda para 2026 un sendero de acumulaciÃģn âmÃĄs ambiciosoâ, apoyado en polÃticas monetarias y cambiarias mÃĄs consistentes.
De concretarse, se tratarÃa del segundo perdÃģn consecutivo por la misma meta clave, luego del otorgado a mediados de 2025, cuando el FMI redujo sustancialmente el objetivo anual de reservas. Para el organismo, el problema es doble y estructural: por un lado, una polÃtica monetaria con desvÃos recurrentes en los agregados clave âM2 privado transaccional y activos domÃĐsticos netos del BCRAâ; por el otro, proyecciones persistentemente insuficientes de acumulaciÃģn de divisas.
En tÃĐrminos mÃĄs directos, el Fondo no estÃĄ dispuesto a convalidar un esquema de dÃĐficit crÃģnico de cuenta corriente ni una apreciaciÃģn cambiaria sostenida artificialmente por flujos financieros, en detrimento de la competitividad externa.
Promesas, deuda y fragilidad externa
El programa aprobado en abril de 2025 estableciÃģ un rÃĐgimen de control de agregados monetarios, con el M2 privado transaccional como variable objetivo y un sendero restrictivo en torno a los $65,8 billones para diciembre. El objetivo era sostener la demanda de dinero, reducir la presiÃģn cambiaria y consolidar la desinflaciÃģn bajo un esquema de mayor flexibilidad del tipo de cambio. Sin embargo, las expansiones monetarias por encima de lo previsto y las intervenciones inconsistentes terminaron debilitando el frente externo y frustrando la acumulaciÃģn genuina de reservas.
La fragilidad externa tampoco logrÃģ compensarse con instrumentos alternativos. Tal como se seÃąalÃģ en notas previas, el swap de monedas con Estados Unidos por hasta u$s20.000 millones presenta serias dudas de viabilidad jurÃdica. El acuerdo firmado entre el BCRA y el Tesoro estadounidense a travÃĐs del Exchange Stabilization Fund carece de autorizaciÃģn explÃcita del ComitÃĐ Federal de Mercado Abierto (FOMC), condiciÃģn necesaria para que el mecanismo sea plenamente operativo. Esto deja a la Reserva Federal con la potestad de rechazar giros de manera unilateral, tornando el compromiso potencialmente revocable. Hasta ahora, solo se activaron u$s2.500 millones.
En Wall Street y en el propio equipo econÃģmico argentino predomina la percepciÃģn de que el remanente del swap no serÃĄ utilizado y que funciona mÃĄs como una lÃnea contingente testimonial que como un respaldo efectivo. Incluso el presidente Javier Milei reconociÃģ recientemente los riesgos del endeudamiento al cuestionar la experiencia del perÃodo macrista, una admisiÃģn implÃcita de que el actual esquema de financiamiento no es sostenible sin dÃģlares genuinos.
El lÃmite informal de los waivers y el fantasma de 2001
Si bien el estatuto del FMI no prohÃbe explÃcitamente mÃĄs de dos waivers consecutivos por la misma meta cuantitativa, en la prÃĄctica institucional existe un lÃmite informal: conceder dispensas reiteradas sin correcciones profundas erosiona la credibilidad del programa. El antecedente mÃĄs citado es el de diciembre de 2001, cuando el Fondo decidiÃģ frenar un desembolso clave para la Argentina tras incumplimientos persistentes, acelerando el colapso del rÃĐgimen econÃģmico.
Fuentes del organismo y analistas financieros advierten que un tercer waiver consecutivo podrÃa marcar un punto de quiebre y obligar a ajustes abruptos, como una devaluaciÃģn significativa. Modelos economÃĐtricos utilizados en Washington y por brokers de Wall Street ubican el tipo de cambio nominal de equilibrio en un rango de $1.750 a $2.000, con altos niveles de confianza estadÃstica.
A esta tensiÃģn se suma el vencimiento, el 9 de enero, de bonos globales y bonares por cerca de u$s4.300 millones. El Ministerio de EconomÃa trabaja en una ingenierÃa financiera que incluye nuevas colocaciones, repos con bancos internacionales y posibles canjes, mientras el staff del FMI observa con cautela pero sin anticipar, por ahora, un evento disruptivo.
Panorama critico
Sin embargo, el verdadero desafÃo se concentra en 2026, cuando la Argentina enfrentarÃĄ vencimientos de deuda externa por u$s17.800 millones, segÚn advirtiÃģ UBS. Con reservas aÚn frÃĄgiles y un acceso limitado al crÃĐdito voluntario, la presiÃģn para acumular dÃģlares se vuelve crÃtica.
En sÃntesis, el FMI reconoce los avances en materia fiscal y desinflaciÃģn, pero considera que sin acumulaciÃģn sostenida de reservas y con una polÃtica monetaria aÚn inconsistente, el programa transita una zona de riesgo creciente. El segundo waiver en marcha es, al mismo tiempo, un alivio de corto plazo y una seÃąal de alarma de fondo.