El Presidente retoma sus actos de celebración política en plena temporada, en una ciudad atravesada por la crisis laboral y el deterioro del consumo. Agradece votos, pero el costo lo siguen pagando otros.
Javier Milei regresa este lunes a Mar del Plata para encabezar una nueva parada de su llamado “Tour de la Gratitud”, una gira pensada para agradecer el respaldo electoral mientras buena parte del país lidia con las consecuencias del ajuste, la caída del empleo y el desplome del poder adquisitivo.
El acto está previsto en una de las zonas más transitadas de la ciudad, en pleno verano, con turistas, comerciantes y trabajadores que viven una temporada floja y con consumo en baja. En ese escenario, el Presidente eligió volver a mostrarse en modo festejo, aunque el contexto económico no acompañe demasiado el clima de celebración.
Desde el oficialismo explican que la idea es “reconectar con la gente” después del viaje a Davos y de semanas de agenda internacional. Sin embargo, puertas adentro incluso aliados reconocen que el Gobierno enfrenta un desgaste acelerado por la falta de respuestas concretas a los problemas cotidianos.
Mientras Milei agradece el “apoyo”, en Mar del Plata siguen cerrando comercios, hay despidos en el sector turístico y miles de familias sobreviven con ingresos que no alcanzan. La gratitud corre por un lado; la realidad, por otro muy distinto.
El contraste es evidente: discursos de optimismo desde el escenario, y calles donde el ajuste se siente fuerte. El “tour” sigue, pero para muchos argentinos la gira se parece más a una postal desconectada del país real.