Protesta policial en Santa Fe: escala la crisis por los reclamos de los uniformados mientras el Gobierno de Pullaro busca evitar un escenario de mayor confrontación.
La tensión entre el Gobierno de Santa Fe y la Policía provincial atraviesa uno de sus momentos más delicados. Lejos de descomprimirse, el conflicto salarial y laboral se agrava con denuncias de condiciones precarias en las comisarías y un creciente clima de temor entre los efectivos que participan de la protesta.
Mientras el Ejecutivo provincial intenta abrir canales de diálogo para encauzar la negociación y analiza posibles sanciones por el acuartelamiento, en las filas policiales se multiplican los testimonios que describen un escenario crítico, tanto en lo económico como en lo institucional.
Una subinspectora con 19 años de servicio, que aseguró percibir un salario de 1.322.000 pesos, expuso públicamente la situación que atraviesan en su dependencia. Según relató, los propios agentes deben realizar “vaquitas” para afrontar gastos básicos como el servicio de internet. “Somos 20 compañeros y cada uno tiene que pagar 670 pesos. Así lo pidió el jefe; la boleta viene a nombre del superior”, explicó, sin revelar su identidad por temor a represalias.
La agente describió además condiciones edilicias alarmantes: comisarías “muy precarias”, un único baño compartido entre hombres y mujeres, y calabozos diseñados para 12 personas que actualmente alojan hasta 45 detenidos. “Los compañeros están continuamente con miedo a que haya una evasión”, advirtió, dejando al descubierto el nivel de sobrepoblación y riesgo operativo.
En declaraciones televisivas, la subinspectora sostuvo que muchos efectivos ocultan su identidad durante la protesta por miedo a sanciones. “Si nos reconocen, nos ponen en disponibilidad, como les pasó a 20 compañeros a los que les retiraron el chaleco y el arma. Tenemos mucho miedo”, afirmó.
Visiblemente afectada, la mujer expresó entre lágrimas su conflicto personal: “Yo me siento mal de estar así, haciendo esto. No soy así. Desde el miércoles vengo con mi hija a protestar”. Sus palabras reflejan el impacto humano de una disputa que ya trasciende lo estrictamente salarial.
La agente también lanzó duras críticas contra el gobernador Maximiliano Pullaro, a quien acusó de “dividir” a la fuerza y de no atender los reclamos estructurales. “En 2013 también estábamos mal, pero ahora es peor. Tapan todo y nos maltratan”, sostuvo.