A pesar de los anuncios y las expectativas generadas desde el Gobierno de Javier Milei, la inflación sigue siendo uno de los principales focos de preocupación económica. Analistas, comerciantes y consumidores coinciden en que, más allá de algunos indicadores puntuales, persisten fuertes dudas sobre la evolución real de los precios en los próximos meses.
Desde distintos sectores advierten que la desaceleración inflacionaria que se intenta instalar no se refleja de manera homogénea en la vida cotidiana. Alimentos, servicios y tarifas continúan mostrando ajustes que presionan sobre el poder adquisitivo, mientras la falta de referencias claras dificulta la planificación tanto de las familias como de las pequeñas y medianas empresas.
Además, el gobierno decidió no cambiar la metodología para que la inflación que registra del INDEC no se acerque a la realidad de millones de argentinos. Igualmente, eso no hizo que la inflación oficial bajara: por el contrario, volvió a crecer por noveno mes consecutivo. Se acabó el relato de la desinflación. ¿Y ahora?