La Unión Industrial Argentina (UIA) advirtió que el cierre de FATE es consecuencia directa del actual esquema económico y alertó que la crisis que atraviesa el sector manufacturero “no es un hecho aislado”, sino parte de un proceso que ya provocó la pérdida de 65.000 puestos de trabajo industriales en el país.
En un comunicado público, la entidad empresaria expresó que “lamenta profundamente” la decisión de la histórica fabricante de neumáticos y subrayó que su salida del mercado implica la pérdida de empleo, conocimiento y entramado productivo. Pero el eje del mensaje apuntó más allá de la empresa: “El cierre de Fate no puede analizarse como un episodio aislado, sino como parte de un fenómeno integral donde sectores industriales enteros enfrentan situaciones de competencia internacional fuertemente distorsionada”, señaló la UIA.
La central fabril puso el foco en la sobrecapacidad global y en prácticas comerciales desleales —especialmente provenientes de Asia— que, combinadas con la apertura importadora local, generan una presión creciente sobre la producción nacional. En ese contexto, el caso de la industria del neumático aparece como uno de los más afectados por la caída de precios y el aumento de las importaciones.
La planta de San Fernando producía cerca de cinco millones de neumáticos al año y empleaba a más de 900 trabajadores. Su cierre deja el mercado en manos de multinacionales como Bridgestone y Pirelli, marcando la salida del principal fabricante nacional del sector tras más de ocho décadas de actividad.
El impacto político y empresarial es aún mayor por el peso de su propietario, Javier Madanes Quintanilla, también titular de Aluar, única productora de aluminio primario del país. En el mundo industrial, la decisión fue interpretada como un punto de inflexión: cuando un empresario de esa magnitud deja de producir, el mensaje alcanza a todo el entramado fabril.
El trasfondo del conflicto también se vincula con la reciente eliminación del arancel del 80,14% a las chapas de aluminio provenientes de China, una medida que impacta de lleno en Aluar y que fue leída como otra señal de apertura en sectores considerados estratégicos. Para los industriales, la baja de barreras puede abaratar insumos aguas abajo, pero debilita al único productor nacional aguas arriba.
Lamentamos profundamente el cierre de la planta FATE, empresa nacional que durante décadas generó empleo, tecnología y valor.
— UIA (@UIAok) February 18, 2026
No es un hecho aislado: en dos años la industria perdió casi 65 mil puestos, en un contexto de competencia internacional fuertemente distorsionada.…
Días antes del comunicado, el ministro de Economía, Luis Caputo, había recibido a la conducción de la UIA, encabezada por su presidente, Martín Rappallini. La entidad planteó medidas para sostener la actividad —como la reactivación del programa Ahora 12 y esquemas de alivio fiscal—, pero no hubo anuncios concretos. El mensaje oficial apuntó a la necesidad de avanzar con la reforma laboral.
Aunque el tono del comunicado fue moderado, puertas adentro el diagnóstico es más severo: la apertura importadora funciona como ancla de precios, pero con efectos contractivos sobre la producción. Entre 2023 y 2025 las importaciones crecieron con fuerza mientras el índice de producción industrial acumuló una caída cercana al 4%. En el caso de los neumáticos, las compras externas subieron 34,8%, mientras los precios retrocedieron con fuerza, reflejando la presión competitiva sobre la industria local.
Para la UIA, el cierre de FATE sintetiza un cambio de etapa. La discusión ya no gira solo en torno a la competitividad o los costos, sino al sentido del modelo económico y a la viabilidad misma de la producción nacional bajo el actual esquema.