La imagen del Gobierno nacional volvió a deteriorarse en febrero y consolida una tendencia que golpea de lleno a la figura presidencial, en un escenario marcado por la crisis económica y la persistente presión inflacionaria.
Así lo revela el último Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella. El indicador cayó 0,6% respecto de enero y acumula una baja interanual de 6,8%, profundizando el desgaste en la opinión pública.
Según el relevamiento, el ICG se ubicó en 2,38 puntos en febrero sobre una escala de 0 a 5. Aunque el nivel aún se mantiene cerca del promedio de la gestión de Javier Milei (2,44 puntos), la dinámica de los últimos meses confirma un deterioro sostenido en la evaluación social del Gobierno.
El informe señala que, si bien el índice se movió dentro de un rango acotado —entre 1,94 y 2,86 puntos durante la actual administración—, la tendencia reciente muestra oscilaciones negativas que evidencian un progresivo debilitamiento de la confianza.
El desempeño fue dispar entre los cinco componentes que integran el ICG. Dos subíndices registraron mejoras: Honestidad (2,76 puntos; +2,6%) y Eficiencia en la administración del gasto público (2,29; +2,7%).
Sin embargo, los retrocesos se concentraron en dimensiones centrales para la imagen presidencial. La Capacidad para resolver los problemas del país cayó 4,9% (2,70 puntos), la Evaluación general del Gobierno descendió 1,8% (2,18 puntos) y la Preocupación por el interés general retrocedió 1% (1,99 puntos).
En plena crisis económica, el principal deterioro se observa en la percepción sobre la capacidad de gestión y en la evaluación global de la administración, dos variables clave que impactan directamente en la imagen del Presidente y refuerzan la sensación de desgaste acumulado.