La crisis industrial que atraviesa la Argentina suma nuevos episodios que exponen el deterioro productivo y el creciente conflicto laboral en las economías regionales. Los casos de San Luis y Tierra del Fuego reflejan un escenario de cierres, deudas salariales y plantas paralizadas que golpea con fuerza al empleo.
San Luis: cierre, despidos y conflicto abierto
En la localidad de Juana Koslay, provincia de San Luis, la empresa Master Lajas, propiedad del grupo inglés SSQ Group, anunció el cierre definitivo de su planta y dejó sin trabajo a 54 operarios. La firma, dedicada a la extracción y comercialización de laja, comunicó que sus accionistas resolvieron dejar de invertir en el país y avanzar con la clausura del establecimiento ubicado sobre la avenida José Santos Ortiz.
El conflicto venía gestándose desde hace meses. Los trabajadores denuncian salarios adeudados desde octubre de 2025, incluyendo haberes de diciembre y enero, el medio aguinaldo, horas extras, aportes sociales y la interrupción de la obra social. Desde fines de enero mantienen tomada la planta tras detectar presuntos intentos de la patronal de retirar maquinarias y herramientas, en lo que interpretaron como un posible vaciamiento.
Como salida, la empresa ofreció pagar solo el 60% de las indemnizaciones en 12 cuotas, propuesta que fue rechazada por los operarios por considerarla insuficiente y dilatoria. La situación impacta de lleno en Juana Koslay, una ciudad de menos de 20.000 habitantes donde la planta representaba una de las principales fuentes de empleo privado. Desde la Asociación Obrera Minera Argentina (AOMA) advirtieron además que el efecto se extiende a trabajadores indirectos y proveedores, en un contexto de retracción de la actividad minera.
Tierra del Fuego: fábrica tomada por salarios impagos
El panorama es igualmente crítico en Tierra del Fuego. En la ciudad de Río Grande, los trabajadores de la empresa Aires del Sur, dedicada a la producción de aires acondicionados, tomaron la planta ante la falta de pago de salarios desde enero.
La fábrica, que emplea a 140 operarios, permanece paralizada desde fines de diciembre, cuando cerró por el período vacacional y no retomó la actividad. La compañía atraviesa un concurso de acreedores y cambió de manos a fines de 2025, sin que hasta el momento los nuevos propietarios hayan dado respuestas concretas a los reclamos sindicales.
La medida fue impulsada por la conducción provincial de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), cuyo secretario general en la provincia, Oscar Martínez, denunció la acumulación de deuda salarial y la falta de diálogo con los responsables de la firma. El sindicato solicitó la intervención urgente de los ministerios de Trabajo e Industria para garantizar la continuidad operativa y el pago de los haberes adeudados.
Los trabajadores de la firma Aires del Sur, situada en la ciudad de Río Grande de la provincia de Tierra del Fuego, tomaron la planta de la industria este lunes por la mañana tras la falta de pago de salarios desde el mes de enero. La empresa, que atraviesa un concurso de… pic.twitter.com/mTB9ctaMLC
— Conclusión (@ConclusionRos) February 23, 2026
Un panorama que se agrava
Ambos conflictos muestran una tendencia preocupante: empresas que reducen inversiones o cierran, salarios impagos, indemnizaciones recortadas y trabajadores que recurren a la toma de plantas como último recurso para defender sus derechos. En provincias donde el entramado industrial es clave para la economía local, cada cierre no solo implica pérdida de empleos directos, sino también un fuerte efecto multiplicador sobre comercios, proveedores y servicios.
La combinación de retracción productiva, incertidumbre empresarial y deterioro del poder adquisitivo configura una crisis industrial que se profundiza y amenaza con seguir expandiéndose si no aparecen respuestas estructurales que contengan el impacto social y laboral en las regiones más vulnerables del país.