La Justicia de Uruguay decretó el concurso y embargo de Rampla Juniors, un club que administran Foster Gillett y su socio Guillermo Tofoni bajo el formato de Sociedad Anónima Deportiva (SAD). La Justicia Uruguay constató deudas por cientos de miles de dólares que superan el activo del club. Gillett es el socio de Sebastián Verón en Estudiantes de La Plata. Su propuesta se presentaba como “el futuro del fútbol”.
El club está atravesado por problemas financieros y se encuentra bajo la lupa de los organismos de control. En tanto -según publica la web Doble Amarilla-, el escándalo surge en medio de una investigación de la Secretaría Nacional para la Lucha contra el Lavado de Activos y el Financiamiento del Terrorismo (SENACLAFT) contra Gillett y Tofoni por presunto lavado de activos, una causa que agrega tensión al escenario institucional y económico que atraviesa la entidad.
Como parte de la decisión, Gillett y Tofoni fueron desplazados de manera inmediata y se convocó a una Junta de Acreedores para el 22 de septiembre, instancia clave para definir los pasos a seguir en el proceso concursal y evaluar la situación patrimonial del club.
Ya no lo dice más, pero hasta hace 30 días Verón presentaba el acuerdo con Gillet como una revolución y el “futuro del fútbol” mientras el gobierno de Javier Milei y Mauricio Macri se sumaban a la euforia. Ya nadie explica qué pasó con la plata de Gillet y por qué Estudiantes vendió a Cristian Medina a Botagofo y recibió solo 100 mil dólares. Además, por qué debió salir a vender a su figura Santiago Ascacibar nada menos que a Boca por menos de 4 millones de dólares. Ahora se quedó sin entrenador – cansado de los contratiempos – y deberá enfrentar la Copa Libertadores en crisis.