La industria automotriz registró en febrero el séptimo mes consecutivo de caída

La industria automotriz registró en febrero una nueva caída interanual en su nivel de actividad y acumuló siete meses consecutivos de retroceso, en un contexto marcado por el freno de la producción, paradas programadas en plantas, una mayor apertura de importaciones y una demanda externa todavía débil.

Según informó la Asociación de Fabricantes de Automotores (ADEFA), durante febrero se produjeron 29.632 vehículos entre automóviles y comerciales livianos. El dato representó una contracción del 30,1% frente al mismo mes de 2025, cuando se habían fabricado 42.419 unidades, aunque mostró una mejora del 41,1% respecto de enero.

El gobierno de Javier Milei lleva adelante una política de ajuste y apertura de importaciones que está golpeando fuertemente el sector industrial, con cierre de fábricas y despidos de trabajadores. Lejos de preocuparle la situación, el gobierno celebra los cierres e insulta a los empresarios. No la ven.

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Datos de la ONU: Argentina registró la segunda mayor caída industrial del mundo

La industria argentina atraviesa uno de los momentos más críticos de las últimas décadas. Un informe de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI) ubicó al país como el segundo con peor desempeño industrial del mundo.

La industria argentina atraviesa uno de los momentos más críticos de las últimas décadas. Un informe basado en datos de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI) ubicó al país como el segundo con peor desempeño industrial del mundo, en medio de un fuerte retroceso del aparato productivo durante la gestión de Javier Milei.

De acuerdo con el Informe Sectorial #41 de la consultora Audemus, la industria argentina cerró el segundo año del actual gobierno en una “recesión profunda”, acumulando una caída promedio del 7,9% entre 2024 y 2025 respecto a los niveles de 2023.

El deterioro fue tan pronunciado que, entre 56 países relevados por la ONUDI, Argentina quedó solo por detrás de Hungría en términos de desplome industrial, consolidándose como uno de los casos más severos de contracción productiva a nivel global.

El contraste con la región es contundente. Mientras la industria argentina se hundía, economías vecinas como Brasil (+3,5%) y Chile (+5,2%) registraron expansiones sostenidas de su actividad manufacturera.

Derrumbe del tejido empresarial

Uno de los datos más preocupantes del informe es el desmantelamiento del entramado industrial. En apenas dos años 2.436 empresas manufactureras dejaron de operar, lo que equivale a la desaparición del 5% del total de firmas del sector.

La pérdida es particularmente grave por su carácter estructural: el estudio advierte que la cantidad de unidades productivas activas se encamina a perforar los mínimos históricos registrados durante la pandemia de COVID-19 en 2020.

Según el análisis de Audemus, el fenómeno no puede interpretarse como un simple proceso de depuración empresarial.

“No se trata de una limpieza de ineficiencias, sino de un colapso productivo que afectó incluso a empresas con décadas de trayectoria”, señala el documento.

Entre los factores que explican este escenario aparecen la caída del consumo interno, el encarecimiento de costos en dólares y la apertura comercial sin mecanismos de protección para la producción local.

Una sangría laboral que golpea a miles de familias

El derrumbe industrial tuvo un impacto directo sobre el empleo formal.

Entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025, la industria expulsó 72.955 trabajadores registrados, lo que implica una reducción del 6% de la plantilla total del sector.

El informe destaca además que el empleo industrial cayó en 16 de los 24 meses de la actual gestión, evidenciando un proceso sostenido de destrucción de puestos de trabajo.

Incluso en los meses donde la actividad mostró leves rebotes técnicos, la contratación no se recuperó, reflejando que muchas empresas entraron en un modo de supervivencia, priorizando recortes de costos laborales para evitar el cierre definitivo.

Fábricas semivacías y sectores en alerta roja

La crisis también se refleja en la Utilización de la Capacidad Instalada Industrial, que en 2025 promedió apenas 57,9%, el nivel más bajo de la última década si se excluye el año de confinamiento por la situación excepcional de la pandemia.

Algunos sectores registraron cifras históricamente críticas:

  • Metalmecánica y textil, con niveles mínimos de actividad.
  • Tabaco, químicos, caucho y plástico, con tasas inferiores incluso a las registradas en 2020.

Entre las ramas más afectadas se destaca la industria de cuero y calzado, donde la cantidad de empresas activas cayó 16,4% en el bienio analizado.

También sufrieron fuertes retrocesos confecciones y productos metálicos, golpeados por la caída del poder adquisitivo y el ingreso creciente de bienes importados.

En contraste, solo algunos sectores vinculados a exportaciones primarias lograron sostenerse, como la molienda de cereales y oleaginosas —que se recuperó tras la sequía— y la industria farmacéutica, cuya demanda suele ser menos sensible a las crisis económicas.

Señales de crisis productiva

El informe también advierte que la caída reciente de las importaciones de bienes de capital y de insumos industriales no responde a una sustitución productiva, sino a una falta de inversión y de actividad fabril.

Sin maquinaria nueva ni piezas intermedias para producir, los analistas señalan que la industria enfrenta un techo estructural dentro del actual esquema macroeconómico, marcado por un tipo de cambio que favorece el consumo de bienes externos pero debilita la competitividad de la producción local.

Los datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) refuerzan este diagnóstico: la industria manufacturera lideró la pérdida de puestos laborales en noviembre de 2025, con una caída mensual del 0,3% desestacionalizado.

La advertencia sobre la falta de política industrial

Para los analistas de Audemus, el factor que más preocupa hacia el futuro es la ausencia de una estrategia industrial activa.

Mientras muchas potencias mundiales volvieron a implementar subsidios, incentivos productivos y protección de sectores estratégicos, el modelo económico vigente en Argentina apuesta por una desregulación amplia del mercado.

El riesgo, advierte el informe, es que la pérdida de capital humano calificadooperarios que migran hacia la informalidad u otras actividades— vuelva mucho más lenta y costosa cualquier eventual reconstrucción del aparato productivo.

En ese escenario, la industria argentina enfrenta no solo una crisis coyuntural, sino también un proceso de desindustrialización que podría marcar el rumbo económico del país durante los próximos años.

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Las SAD al descenso: el socio de Verón deberá dar explicaciones en la justicia de Uruguay

La Justicia de Uruguay decretó el concurso y embargo de Rampla Juniors, un club que administran Foster Gillett y su socio Guillermo Tofoni bajo el formato de Sociedad Anónima Deportiva (SAD). La Justicia Uruguay constató deudas por cientos de miles de dólares que superan el activo del club. Gillett es el socio de Sebastián Verón en Estudiantes de La Plata. Su propuesta se presentaba como “el futuro del fútbol”.

El club está atravesado por problemas financieros y se encuentra bajo la lupa de los organismos de control. En tanto -según publica la web Doble Amarilla-, el escándalo surge en medio de una investigación de la Secretaría Nacional para la Lucha contra el Lavado de Activos y el Financiamiento del Terrorismo (SENACLAFT) contra Gillett y Tofoni por presunto lavado de activos, una causa que agrega tensión al escenario institucional y económico que atraviesa la entidad.

Como parte de la decisión, Gillett y Tofoni fueron desplazados de manera inmediata y se convocó a una Junta de Acreedores para el 22 de septiembre, instancia clave para definir los pasos a seguir en el proceso concursal y evaluar la situación patrimonial del club.

Ya no lo dice más, pero hasta hace 30 días Verón presentaba el acuerdo con Gillet como una revolución y el “futuro del fútbol” mientras el gobierno de Javier Milei y Mauricio Macri se sumaban a la euforia. Ya nadie explica qué pasó con la plata de Gillet y por qué Estudiantes vendió a Cristian Medina a Botagofo y recibió solo 100 mil dólares. Además, por qué debió salir a vender a su figura Santiago Ascacibar nada menos que a Boca por menos de 4 millones de dólares. Ahora se quedó sin entrenador – cansado de los contratiempos – y deberá enfrentar la Copa Libertadores en crisis.

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Caputo reconoció que no puede bajar el riesgo país y volvió a culpar al kirchnerismo y a los mercados

El ministro de Economía, Luis Toto Caputo, admitió que la baja del riesgo país está siendo más lenta de lo que esperaba el Gobierno y atribuyó esa situación a factores políticos y a la percepción de los mercados. “Bajar el riesgo país es más difícil de lo que se cree”, afirmó el funcionario.

Durante una disertación en un evento de la Fundación Mediterránea en Córdoba, Caputo explicó que, a pesar de las medidas económicas adoptadas por la gestión de Javier Milei, el indicador que elabora JPMorgan Chase no cayó como se esperaba.

Las declaraciones se dieron en una jornada marcada por la volatilidad en los mercados internacionales en medio de tensiones por la guerra en Medio Oriente. En ese contexto, el riesgo país argentino subió 3,7% y cerró en 588 puntos básicos.

“El mercado sigue priceando un riesgo kuka”

Caputo sostuvo que el comportamiento del indicador no responde únicamente a variables económicas. Según explicó, los inversores aún incorporan en sus cálculos la posibilidad de cambios políticos en el país.

“Sacamos un bono hace dos semanas que vence dentro del mandato de Javier Milei y salió al 5,89%, unos 230 puntos básicos por encima del Tesoro estadounidense. El mercado implícitamente sigue priceando un ‘riesgo kuka’ de casi 300 puntos básicos”, afirmó.

Para el ministro, esa percepción política explica por qué el riesgo país se mantiene elevado aun cuando el Gobierno asegura haber mejorado los indicadores macroeconómicos.

“Es más difícil de lo que vos creés”

Caputo también cuestionó a economistas y analistas que, según dijo, fueron cambiando sus críticas a medida que el Gobierno fue cumpliendo metas económicas.

“Antes decían que el problema era que no comprábamos reservas. Ahora que compramos, dicen que tenemos que hacer una colocación internacional. No, esas son cosas coyunturales que no cambian nada”, sostuvo.

Y agregó: “Lo que pasó es que es más difícil de lo que vos creés”.

El ministro remarcó que el Ejecutivo superó metas de acumulación de divisas acordadas con el Fondo Monetario Internacional. “Habíamos quedado en comprar alrededor del 5% del volumen diario y estamos comprando más del 30%, sin afectar el precio”, aseguró.

Resultados económicos y desconfianza política

Caputo insistió en que la gestión económica ya mostró resultados, pero que el mercado todavía no refleja plenamente esos cambios en el riesgo país.

“Después de dos años podemos mostrar resultados. Este Gobierno, sin violar la propiedad privada, sin default ni planes Bonex, bajó el gasto 30% en términos reales y terminó con cinco puntos de déficit fiscal”, afirmó.

Sin embargo, reconoció que los mercados no reaccionan únicamente a los fundamentos económicos. “Ojalá los activos financieros se guíen solo por los fundamentos. En el corto plazo influye más la posición técnica y, en países como el nuestro, también el factor político”, explicó.

Por eso, concluyó, la percepción de los inversores sigue incorporando ese componente: “El ‘riesgo kuka’ está y sigue estando”.

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