La empresa registró una caída del 50% en sus ventas en los últimos dos años, lo que la llevó a apagar los hornos de su planta en Tortuguitas y reestructurar completamente su negocio.
La histórica fábrica de termos Lumilagro dejó de producir termos de vidrio en el país tras 83 años de actividad, en un contexto de fuerte crisis del mercado interno y creciente competencia de productos importados. La empresa registró una caída del 50% en sus ventas en los últimos dos años, lo que la llevó a apagar los hornos de su planta en Tortuguitas y reestructurar completamente su negocio.
Como consecuencia del derrumbe de la demanda y del ingreso masivo de termos importados —legales y de contrabando— la firma redujo su plantilla de 220 a 50 trabajadores directos, con 170 desvinculaciones mediante retiros voluntarios. El proceso implicó el cierre de la producción local de ampollas de vidrio y una fuerte reducción en la fabricación de termos de acero.
Ante este escenario, la compañía decidió trasladar gran parte de su producción al exterior: las ampollas de vidrio ahora se importan desde India y Vietnam, mientras que los termos de acero se fabrican en China. Según la empresa, producir en el exterior permite aprovechar economías de escala y reducir costos, aunque implica abandonar parte de la histórica producción nacional.
El caso refleja las dificultades que atraviesa la industria orientada al mercado interno, afectada por la caída del consumo y la presión de productos importados más baratos. La consecuencia directa es menos producción local, pérdida de empleo industrial y una mayor dependencia de bienes fabricados en el exterior.