¿Tiró la toalla?: Trump dice que se retira de Irán en dos semanas y que ya no le importa el estrecho de Ormuz

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decidió poner fin a la intervención militar en Irán tras considerar que las operaciones “ya cumplieron sus objetivos”, pero también ante la falta de resultados concretos, el aumento de los costos y las crecientes pérdidas en el conflicto.

En ese marco, anunció que el retiro de las tropas estadounidenses se concretaría en un plazo de “dos o tres semanas”.

El mandatario volvió a expresar su frustración con los aliados de Washington por no haber contribuido a la reapertura del estrecho de Ormuz a pesar de reiterar públicamente que no los necesitaba, el estrecho es una vía marítima clave que permanece en gran parte cerrada desde el inicio de las hostilidades. En línea con su decisión de reducir la implicación directa de Estados Unidos, Trump dejó claro que su país se desentenderá de la seguridad en la zona.

«Lo que pasa en el estrecho no será asunto nuestro (…) podrán abastecerse y arreglárselas por su cuenta», afirmó durante una comparecencia en la Casa Blanca, señalando a potencias como China y Francia como posibles responsables de asumir ese rol.

Irán logro impactar distintos objetivos de los EEUU, en la imagen un E-3G Sentry de la USAF destruido en el ataque realizado el pasado viernes contra la base aérea Príncipe Sultán, situada en Arabia Saudita, donde además entre 12 y 15 militares estadounidenses resultaron heridos y varios aviones cisterna KC-135 también fueron alcanzados.

El anuncio se produce en un contexto de máxima tensión regional. Irán ha intensificado su presión sobre el tránsito marítimo mediante ataques a petroleros, afectando el paso de buques y condicionando el suministro global de crudo aunque desde Teherán destacan que solo se ataca a buques cuyo origen esta vinculado a los países agresores. En ese escenario, un petrolero kuwaití fue alcanzado por un proyectil lanzado desde territorio iraní mientras se encontraba en el puerto de Dubái, en los Emiratos Árabes Unidos, según reportes oficiales.

Un día antes, Trump ya había instado a los países que se mantuvieron al margen de su ofensiva a actuar con “coraje” y hacerse cargo del control del estrecho. «Lo más complicado ya está hecho. Vayan por su petróleo», escribió en sus redes sociales.

El presidente defendió además la contundencia de la ofensiva militar, asegurando que el impacto sobre Teherán ha sido significativo y que al régimen iraní le tomaría entre 15 y 20 años recuperar sus capacidades.

Con esta decisión, Estados Unidos da un giro hacia una menor implicación en uno de los puntos más sensibles del comercio energético mundial, buscando una salida ordenada a un conflicto que se mostraba estancado, pero que abre interrogantes sobre el futuro equilibrio de poder en la región y la seguridad del suministro internacional de petróleo.

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