La economía real continúa mostrando señales de debilidad y la industria vuelve a encender alarmas. Pese a un alivio transitorio por otros indicadores, los datos del INDEC confirman que la actividad industrial no logra recuperarse y profundiza su tendencia negativa.
Durante febrero de 2026, la actividad industrial se desplomó un 8,7% interanual, marcando la octava caída consecutiva frente al mismo mes del año anterior. Lejos de tratarse de un dato aislado, el deterioro se sostiene en el tiempo: desde junio de 2025, el sector no consigue registrar mejoras interanuales.
El impacto es generalizado y severo. En el segundo mes del año, 14 de las 16 ramas industriales registraron caídas, reflejando una crisis extendida en casi todo el entramado productivo. Entre los retrocesos más pronunciados se destacan Maquinaria y equipo (-29,4%), el sector automotor (-24,6%), otros equipos e instrumentos (-24,6%) y la industria textil y de indumentaria (-18,2%). Incluso rubros clave como Alimentos y bebidas mostraron números negativos (-6,9%), evidenciando la magnitud del freno económico.
El panorama se agrava al observar la dinámica mensual: la actividad industrial cayó un 4% respecto de enero, lo que profundiza la tendencia contractiva. Así, el acumulado del primer bimestre de 2026 arroja una baja del 6% en comparación con el mismo período del año anterior.

Las pocas excepciones positivas —como refinación de petróleo (+19,7%) y productos químicos (+3,7%)— no alcanzan a compensar el derrumbe generalizado.
A este escenario se suma la debilidad en la construcción, otro motor clave de la economía, que registró una caída interanual del 0,7% en febrero. Aunque el acumulado bimestral muestra un leve avance del 0,3%, el dato mensual confirma la fragilidad del repunte.
En conjunto, los indicadores reflejan una economía que no logra consolidar una recuperación, con una industria golpeada, caídas extendidas en la mayoría de los sectores y señales de estancamiento que persisten en el inicio de 2026.