Desde este lunes rige una nueva suba en el transporte público del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), que vuelve a impactar de lleno en el bolsillo de millones de usuarios.
El aumento, del 5,4%, alcanza a colectivos, subte y peajes, y forma parte del esquema de actualización mensual que combina la inflación informada por el INDEC con un adicional del 2%.
La medida profundiza la presión sobre el costo de vida, especialmente para quienes dependen a diario del transporte para trabajar o estudiar. En la provincia de Buenos Aires, el ajuste afecta a las líneas provinciales (las que superan el número 200) y eleva el boleto mínimo de $871,30 a $918,35, mientras que los trayectos más largos ya superan los $1000.
En la Ciudad de Buenos Aires, el incremento también golpea a los usuarios de las 28 líneas bajo jurisdicción porteña. Con la tarjeta SUBE registrada, el boleto mínimo pasó a costar $753,74 para recorridos de hasta tres kilómetros. Los tramos intermedios ascienden a $837,52 (de 3 a 6 km) y $902,04 (de 6 a 12 km), mientras que los viajes más extensos alcanzan los $966,61.
El impacto no se limita a los colectivos. El subte también aumentó: el pasaje con SUBE nominalizada subió de $1414 a $1490, mientras que quienes no tengan la tarjeta registrada deberán pagar $2369,10, marcando una brecha cada vez mayor.
A esto se suma el incremento en los peajes. En las autopistas 25 de Mayo y Perito Moreno, los autos particulares ahora abonan $4319,63, cifra que trepa a $6121,62 en hora pico. En el caso de las motos, los valores van de $1799,66 a $2879,82 según la franja horaria. En la autopista Illia, las tarifas son más bajas, pero también registran subas.
En paralelo, desde el sector empresario advierten que el servicio de colectivos aún no recuperará su frecuencia habitual. El presidente de la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (AAETA), Luciano Fusaro, señaló que la normalización dependerá de que el Gobierno nacional defina el esquema de financiamiento del sistema, aunque estimó que podría retomarse el nivel de servicio de la primera quincena de marzo.
Así, el nuevo aumento no solo encarece los viajes cotidianos, sino que se suma a una seguidilla de ajustes que continúan deteriorando el poder adquisitivo y hacen cada vez más costoso moverse en el AMBA.