Lejos de reactivar el turismo interno, el movimiento fue mÃĄs dÃĐbil: menos viajeros, estadÃas mÃĄs cortas y un gasto cada vez mÃĄs restringido marcaron la tendencia dominante.
El Último fin de semana largo por el DÃa del Trabajador dejÃģ un balance negativo que vuelve a poner en evidencia la pÃĐrdida de poder adquisitivo en la Argentina. Lejos de reactivar el turismo interno, el movimiento fue mÃĄs dÃĐbil: menos viajeros, estadÃas mÃĄs cortas y un gasto cada vez mÃĄs restringido marcaron la tendencia dominante.
SegÚn datos de la ConfederaciÃģn Argentina de la Mediana Empresa (CAME), entre el 1° y el 3 de mayo âel cuarto fin de semana largo de 2026â se movilizaron 1.066.464 turistas en todo el paÃs, con un impacto econÃģmico de $235.008 millones. Sin embargo, el dato central no es el volumen nominal, sino su composiciÃģn: el gasto se concentrÃģ en consumos bÃĄsicos como alimentos, bebidas y transporte, dejando en segundo plano las actividades recreativas.
El diagnÃģstico de la entidad es claro: hubo una desaceleraciÃģn en la actividad turÃstica. Los viajes fueron mÃĄs austeros, con una estadÃa promedio de apenas dos dÃas y un gasto real en retroceso. Predominaron las escapadas de cercanÃa, un indicador directo del ajuste en los bolsillos. Aunque se organizaron eventos en distintos puntos del paÃs para incentivar la demanda, no alcanzaron para movilizar a un segmento de la poblaciÃģn cada vez mÃĄs condicionado por la caÃda de sus ingresos.
En la comparaciÃģn interanual, la cantidad de turistas cayÃģ un 8% respecto de 2025, aun considerando que el aÃąo pasado el feriado se extendiÃģ por cuatro dÃas. MÃĄs significativo aÚn es el deterioro del gasto: el promedio diario por visitante fue de $110.181, con una baja real del 1,6%, mientras que el gasto total se desplomÃģ un 32,9%. La duraciÃģn de las estadÃas tambiÃĐn se redujo con fuerza, un 25,9% menos que el aÃąo anterior.
Si bien frente a 2023 âcuando el feriado tambiÃĐn fue de tres dÃasâ se registra un crecimiento del 16% en la cantidad de viajeros, el contexto actual muestra un patrÃģn distinto: mÃĄs personas viajando, pero gastando menos y por menos tiempo. Es decir, un turismo claramente mÃĄs empobrecido.
Otro rasgo destacado fue la fuerte segmentaciÃģn territorial: el movimiento se concentrÃģ en destinos con eventos especÃficos o atractivos consolidados, mientras que muchas plazas quedaron relegadas, evidenciando una demanda selectiva y limitada.
Ni siquiera el exterior escapa a la caÃda
El deterioro del poder adquisitivo no solo afecta al turismo interno. TambiÃĐn impacta en los viajes al exterior, tradicionalmente asociados a sectores de mayores ingresos. En el primer trimestre del aÃąo, la cantidad de argentinos que viajaron fuera del paÃs cayÃģ de manera sostenida: un 8,5% interanual en enero, 10,7% en febrero y 19,9% en marzo, segÚn el Indec.
Desde el sector, reconocen que la caÃda del consumo es generalizada. âNos pasa lo mismo que al resto de las actividades: hay poco consumo, y eso golpeÃģ fuerte al turismo emisivoâ, seÃąalÃģ Aldo ElÃas, referente hotelero. AdemÃĄs, advirtiÃģ que la mejora de algunos indicadores macroeconÃģmicos no se traduce en alivio para la economÃa cotidiana: sin recuperaciÃģn del ingreso real, el consumo ây con ÃĐl el turismoâ sigue sin repuntar.
El balance del fin de semana largo es contundente: el turismo, histÃģricamente sensible al humor econÃģmico, se consolida como uno de los termÃģmetros mÃĄs claros del ajuste. Menos viajes, mÃĄs cortos y mÃĄs austeros reflejan una realidad que se repite en distintos sectores: el ingreso no alcanza y el consumo se retrae.