Desde el macrismo cuestionaron el mal andar del gobierno de Milei y sostuvieron que el apoyo legislativo brindado hasta ahora no debe confundirse con un “cheque en blanco”.
El partido liderado por Mauricio Macri emitió un duro comunicado que marca un punto de inflexión en su alianza con el Gobierno nacional. En un contexto dominado por el “Adornigate” —la investigación judicial sobre el patrimonio de Manuel Adorni y su esposa—, el PRO decidió diferenciarse de la gestión libertaria, exigiendo mayores niveles de transparencia y criticando la falta de institucionalidad en algunas decisiones del Ejecutivo.
El documento expresa una creciente preocupación por la acumulación de escándalos que salpican al entorno más cercano de Javier Milei. Desde el PRO sostienen que el apoyo legislativo brindado hasta ahora no debe confundirse con un “cheque en blanco”, y subrayan que el compromiso con el cambio no justifica la repetición de prácticas que el sector venía a combatir. El distanciamiento se produce justo cuando la justicia avanza sobre el entorno del vocero presidencial, lo que el partido amarillo interpreta como un desgaste innecesario para la credibilidad del arco aliado.
MANIFIESTO PRÓXIMO PASO
— PRO (@proargentina) May 10, 2026
Hubo un momento en que la Argentina tocó fondo. Y lo sentimos todos. En los precios. En la incertidumbre. En la sensación de que no había salida.
Entonces algo pasó: los argentinos eligieron cambiar. Porque el dolor del cambio era preferible al dolor de… pic.twitter.com/XGYdvdfI4T
Más allá de lo ético, el comunicado también refleja el malestar por la parálisis en la gestión y la falta de canales de diálogo fluidos. Los dirigentes del PRO remarcaron que el ajuste económico debe ir acompañado de una ejemplaridad que, a su criterio, se está viendo dañada por las recientes denuncias. Este gesto político deja al oficialismo en una posición de mayor fragilidad en el Congreso, justo cuando se discuten reformas clave para el programa económico.
Con este movimiento, el macrismo busca resguardar su propio capital político y evitar quedar pegado a las esquirlas judiciales que rodean a la Casa Rosada. La advertencia es clara: la gobernabilidad depende de un orden institucional que, por estas horas, el PRO considera que el Gobierno está descuidando peligrosamente.