El empresario Gerardo Ferreyra, exvicepresidente de Electroingeniería SA, lanzó explosivas declaraciones que vuelven a poner bajo la lupa el origen y la construcción de la denominada “causa Cuadernos”, el expediente judicial impulsado durante el gobierno de Mauricio Macri y utilizado para perseguir y proscribir políticamente a Cristina Fernández de Kirchner.
En declaraciones radiales, Ferreyra describió con detalles cómo fue presionado por el fiscal federal Carlos Stornelli para que se acogiera a la figura del arrepentido y declarara contra la expresidenta y el exmandatario Néstor Kirchner. “Tenía que decir que colaboré con ‘los mugrientos’”, reveló el empresario sobre la frase que, asegura, escuchó directamente de boca del fiscal.
La declaración golpea el corazón de una causa que durante años fue presentada mediáticamente como el mayor escándalo de corrupción de la Argentina, pero que desde sus inicios acumuló denuncias por irregularidades, extorsiones y utilización política de la Justicia. Ferreyra sostuvo que todo el expediente “se organizó con fines políticos, no jurídicos”, y denunció que existió un mecanismo sistemático de coerción para fabricar testimonios contra dirigentes kirchneristas.
Según contó, las presiones comenzaron apenas fue detenido e incomunicado. Después de tres días, fue llevado a declarar ante Stornelli. “Me dijo que la ley del arrepentido la estaban estrenando y que si colaboraba me iba con mi familia; si no, iba a ir preso”, recordó. Cuando preguntó de qué debía arrepentirse, recibió la respuesta que terminó revelando públicamente: debía admitir supuestas maniobras de corrupción junto a “los mugrientos”, en referencia a los Kirchner.
Ferreyra aseguró que se negó a mentir y rechazó firmar declaraciones falsas sobre sobreprecios o pago de coimas. “No tenía nada de qué arrepentirme”, afirmó. Sus palabras reavivan las denuncias sobre el uso de la prisión preventiva como método de presión psicológica y disciplinamiento judicial durante el macrismo.
La trama geopolítica de la causa cuadernos
Pero el empresario fue más allá y vinculó el armado de la causa Cuadernos con intereses geopolíticos internacionales. Según explicó, la ofensiva judicial apuntó especialmente contra empresarios argentinos que trabajaban con capitales chinos en proyectos estratégicos de infraestructura y financiamiento. “Había que sacar a China de la región”, sostuvo, al señalar que Electroingeniería participó en acuerdos vinculados a represas, centrales energéticas y obras ferroviarias impulsadas junto al gigante asiático.
En ese sentido, Ferreyra relacionó la causa con una avanzada regional que también tuvo expresiones en Brasil y Ecuador. Recordó el proceso judicial que terminó con la prisión de Luiz Inácio Lula da Silva y mencionó la existencia de investigaciones similares en otros países latinoamericanos. Para el empresario, existió una estrategia coordinada para desplazar gobiernos populares y perseguir dirigentes que promovían vínculos económicos independientes de Estados Unidos.
Las confesiones del exdirectivo de Electroingeniería vuelven a alimentar las denuncias de lawfare realizadas en reiteradas oportunidades por Cristina Fernández de Kirchner, quien sostuvo que la causa Cuadernos fue utilizada como herramienta de persecución política, condicionamiento electoral y proscripción.
Mientras el juicio oral continúa avanzando, las revelaciones de Ferreyra abren nuevos interrogantes sobre el accionar de fiscales, jueces y operadores judiciales durante la etapa de instrucción. También dejan expuesto el funcionamiento de un entramado político, judicial y mediático que, según denunció, buscó construir condenas anticipadas antes que investigar hechos concretos.