El gobierno de quedÃģ envuelto en una fuerte controversia tras firmar un acuerdo militar con Estados Unidos que habilita durante cinco aÃąos el patrullaje y monitoreo del Mar Argentino Sur por parte de fuerzas vinculadas a la Armada norteamericana. La decisiÃģn generÃģ crÃticas por considerar que implica una cesiÃģn de soberanÃa sobre un ÃĄrea estratÃĐgica para el paÃs.
El convenio no fue anunciado por la Casa Rosada ni por el Ministerio de Defensa argentino, sino directamente por el, organismo del Departamento de Defensa estadounidense encargado de las operaciones militares en AmÃĐrica Latina y el Caribe. El dato alimentÃģ las crÃticas opositoras sobre la relaciÃģn asimÃĐtrica entre ambos gobiernos y el alineamiento automÃĄtico de Milei con Washington.
El programa fue presentado bajo el nombre de âProtecciÃģn de los Bienes Comunes Globalesâ, una definiciÃģn que despertÃģ especial rechazo porque el propio Comando Sur describiÃģ al AtlÃĄntico Sur como un âbien comÚn globalâ, relativizando el carÃĄcter soberano del Mar Argentino y de una regiÃģn atravesada por disputas geopolÃticas, recursos estratÃĐgicos y la cuestiÃģn Malvinas donde persiste la ocupaciÃģn militar britÃĄnica.
La Carta de IntenciÃģn fue firmada por el contraalmirante Carlos Sardiello, en representaciÃģn de las Fuerzas Navales del Comando Sur y la Cuarta Flota estadounidense, junto al almirante Juan Carlos Romay por la Armada Argentina. SegÚn Washington, el objetivo serÃĄ âfortalecer la seguridad regionalâ y combatir amenazas marÃtimas mediante intercambio tecnolÃģgico, asistencia operativa y entrenamiento militar.
La primera etapa contempla la entrega de equipamiento de vigilancia para aeronaves argentinas, aunque el plan prevÃĐ una creciente participaciÃģn estadounidense a travÃĐs de tecnologÃa, capacitaciÃģn y tareas de control marÃtimo en el AtlÃĄntico Sur.
ÂŋQue son los global commons?
El termino tiene su origen en el derecho anglosajÃģn bajo cuyo significado histÃģrico remitÃa a las tierras y recursos de usufructo comunal, pero que en las Últimas dÃĐcadas se ha tornado mÃĄs dinÃĄmico en cuanto a su alcance incluyendo a espacios sujetos a una dÃĐbil jurisdicciÃģn estatal como asà tambiÃĐn a aquellos donde la misma es inexistente, pasando de esta manera a formar parte de las agendas de seguridad de las potencias de la angloesfera que se atribuyen para si mismas la necesidad de âprotegerlos y controlarlosâ.
CrÃticas por âentrega de soberanÃaâ
Desde distintos sectores polÃticos advirtieron que el acuerdo representa una avanzada extranjera sobre una zona estratÃĐgica bajo jurisdicciÃģn argentina. Uno de los primeros en cuestionarlo fue el ministro bonaerense, quien rechazÃģ que el Mar Argentino pueda ser catalogado como un espacio internacional.
âEl Mar Argentino no es un bien comÚn global. Es un espacio donde la Argentina tiene la obligaciÃģn de ejercer jurisdicciÃģn propia y custodiar sus recursosâ, expresÃģ el funcionario, quien ademÃĄs acusÃģ al gobierno nacional de convertir el AtlÃĄntico Sur en un ÃĄrea de entrenamiento y monitoreo para potencias extranjeras.
Bianco vinculÃģ ademÃĄs la firma del acuerdo con el avance de intereses petroleros sobre las Islas Malvinas. Ese mismo dÃa, la petrolera canadiense anunciÃģ su incorporaciÃģn al consorcio integrado por la israelà y la britÃĄnica, que planea explotar hidrocarburos en la Cuenca Malvinas Norte a partir de 2028.
Para sectores opositores, mientras empresas extranjeras avanzan sobre recursos estratÃĐgicos en torno a Malvinas, el gobierno argentino profundiza acuerdos militares con Estados Unidos sin impulsar acciones diplomÃĄticas firmes contra la explotaciÃģn petrolera en territorio en disputa.
Un alineamiento militar cada vez mÃĄs profundo
El acuerdo firmado ahora aparece como un nuevo eslabÃģn en la creciente cercanÃa entre la administraciÃģn Milei y las Fuerzas Armadas estadounidenses. En abril, el presidente visitÃģ el portaaviones frente a las costas de Mar del Plata durante ejercicios conjuntos organizados por el Comando Sur.
La relaciÃģn con Washington tambiÃĐn incluyÃģ reuniones con la exjefa del Comando Sur, y posteriormente con su sucesor, con quien el gobierno coordinÃģ despliegues militares regionales y ejercicios conjuntos, ademÃĄs en dichos encuentros quedÃģ patente el interÃĐs de Washington por tutelar las infraestructuras estratÃĐgicas del paÃs como la base naval conjunta de Ushuaia.
En octubre de 2025, Milei autorizÃģ ademÃĄs el ingreso de tropas estadounidenses en mediante decreto, evitando el tratamiento legislativo requerido por la normativa vigente para ejercicios militares extranjeros, a lo que se suma diversos acuerdos en materia de ciberseguridad y ciberdefensa entre ellos con la polÃĐmica empresa Palantir seÃąalada por ser un tentÃĄculo de la CIA.
âAtlÃĄntico Surâ o âMar Argentinoâ: la disputa por el sentido
La polÃĐmica tambiÃĐn dejÃģ expuesta una discusiÃģn geopolÃtica de fondo. Mientras Washington habla de âAtlÃĄntico Surâ y de âbienes comunes globalesâ, los crÃticos remarcan que se trata concretamente del, un espacio bajo soberanÃa nacional y parte integral de la provincia de Tierra del Fuego, AntÃĄrtida e Islas del AtlÃĄntico Sur.
La diferencia no es solamente semÃĄntica. Para especialistas y dirigentes opositores, definir la regiÃģn como un âespacio globalâ diluye la jurisdicciÃģn argentina y legitima la intervenciÃģn de potencias extranjeras sobre un territorio estratÃĐgico por sus recursos pesqueros, energÃĐticos y su cercanÃa con las Islas Malvinas, el cruce bioceÃĄnico en el estrecho de Magallanes y la AntÃĄrtida.
En ese contexto, el acuerdo firmado por Milei reavivÃģ el debate sobre el rol de las Fuerzas Armadas estadounidenses en la regiÃģn y sobre los lÃmites del alineamiento argentino con Washington en materia de defensa y soberanÃa.