Las ventas minoristas pyme registraron en mayo una caída interanual del 1,2% y acumulan un retroceso del 3,1% en los primeros cinco meses del año, según un informe difundido por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).
Los datos muestran una creciente concentración del gasto de los hogares en productos indispensables, mientras se profundiza el derrumbe de los rubros vinculados al consumo discrecional. Desde la entidad señalaron que el ingreso disponible de las familias está destinado “casi con exclusividad” a sostener la canasta básica, dejando escaso margen para la adquisición de bienes no esenciales.
La dinámica se refleja en el desempeño desigual de los distintos sectores. Mientras Alimentos y Bebidas apenas logró una mejora del 0,2% y Farmacia exhibió un crecimiento interanual del 8,2%, los rubros más dependientes del consumo postergable registraron fuertes retrocesos. Textil e indumentaria cayó 5,2%, mientras que Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles se desplomó 8,9%, acercándose a niveles de contracción de dos dígitos.
⬇️ Las ventas minoristas cayeron 1,2% en mayo, aunque crecieron 1,2% respecto de abril.
— CAME (@redcame) June 7, 2026
Bazar, decoración y muebles fue el sector más afectado (-8,9% interanual).
El sector acumula una retracción del 3,1% en lo que va del año 📈.
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En este contexto, CAME advirtió que la persistente pérdida del poder adquisitivo continúa modificando los hábitos de consumo. “La demanda experimentó una marcada tendencia hacia rubros de primera necesidad, los cuales lograron sostener niveles transaccionales estables o positivos”, explicó la entidad.
La debilidad de la demanda también impacta sobre las expectativas empresarias. Cerca del 60% de las pymes relevadas consideró que el escenario actual no es favorable para realizar inversiones, mientras que apenas el 12,5% lo evaluó como una oportunidad para expandir o inyectar capital.
A su vez, el informe remarca que la actividad comercial logra sostenerse principalmente a través de promociones, financiamiento, descuentos agresivos y eventos masivos de comercio electrónico. Sin embargo, estas estrategias no alcanzan para revertir la tendencia de fondo.
“Esta dinámica comercial, combinada con el incremento de los costos operativos fijos y las actualizaciones tarifarias, generó una severa compresión en los márgenes de rentabilidad”, alertó la entidad.
De esta manera, el deterioro del consumo privado continúa consolidándose como uno de los principales factores de enfriamiento de la economía, con hogares cada vez más enfocados en cubrir gastos esenciales y un comercio que enfrenta menores ventas, rentabilidad en retroceso y escasas perspectivas de recuperación en el corto plazo.