Un empresario cordobés, único fabricante provincial en su rubro de artículos para el hogar, describió un escenario crítico: ya debió despedir a 35 trabajadores y anticipa que podría desvincular a otros 25 en los próximos meses.
La crisis productiva que atraviesa Córdoba se refleja en el testimonio de un industrial local que, en los últimos seis meses, despidió a 35 trabajadores y advierte que podría desvincular a otros 25 para adecuar su estructura a la caída de la actividad. La empresa, única fabricante provincial en su rubro de artículos para el hogar, pasó de tener más de 100 empleados a operar con apenas 65.
Según el empresario, la industria enfrenta una combinación de factores que conforman una “tormenta perfecta”: la apertura de importaciones, el crecimiento de plataformas internacionales de comercio electrónico y el aumento del contrabando. Esta competencia, asegura, dificulta la supervivencia de las fábricas nacionales, que deben afrontar costos laborales, impuestos y regulaciones que no alcanzan a muchos de sus competidores.
La situación también impacta en el comercio cordobés. En el microcentro de la ciudad se multiplican los cierres de locales tradicionales, mientras que nuevos comercios vinculados a productos importados ocupan esos espacios. A la vez, los alquileres comerciales se renegocian a la baja ante la caída del consumo y las ventas.
Los datos respaldan este escenario. De acuerdo con el último relevamiento de la Unión Industrial Argentina, el 38% de las empresas registró caídas en la producción, el 45,5% sufrió bajas en las ventas internas y el 22,4% redujo personal, uno de los niveles más altos de la serie histórica. La menor demanda, el aumento de costos y las dificultades para competir con productos importados aparecen entre las principales preocupaciones del sector.
Más allá de los números, el empresario plantea una preocupación social: la falta de oportunidades para los trabajadores que pierden su empleo. Con una industria que continúa ajustando plantillas y postergando inversiones, la crisis productiva cordobesa se traduce en una creciente incertidumbre sobre el futuro del empleo y la actividad económica en la provincia.