Los rumores sobre el futuro de Manuel Adorni sumaron un nuevo capítulo en las últimas horas. Según reveló el periodista Eduardo Feinmann en A24, el exvocero presidencial habría deslizado en conversaciones con personas de su confianza la posibilidad de mudarse a Uruguay. La información, atribuida al periodista Mariano Roa, no fue confirmada por el propio Adorni, pero rápidamente comenzó a circular en medios argentinos y uruguayos, alimentando las especulaciones sobre un eventual cambio de residencia.
La versión aparece en un momento especialmente delicado para quien fue una de las caras más visibles del gobierno de Javier Milei. Tras abandonar la administración nacional, Adorni quedó envuelto en distintas investigaciones judiciales vinculadas a su patrimonio y a presuntas irregularidades durante su paso por la función pública. En ese contexto, cualquier movimiento personal adquiere inevitablemente una lectura política.
De acuerdo con el relato de Feinmann, uno de los motivos que habría mencionado Adorni es el desgaste que le produce la exposición pública. El periodista recordó además la estrecha relación del exfuncionario con el empresario Marcelo Grandío, radicado en Punta del Este, un vínculo que ya había quedado bajo la lupa luego del viaje que ambos compartieron en un vuelo privado durante el último Carnaval. Ese antecedente volvió a cobrar relevancia a partir del nuevo rumor.
Más allá de las especulaciones, hasta ahora no existe ninguna confirmación oficial sobre una eventual mudanza. Tampoco pesa sobre Adorni una restricción judicial que le impida salir del país. Sin embargo, la posibilidad de que uno de los principales referentes comunicacionales del mileísmo decida instalarse en Uruguay no deja de tener una fuerte carga simbólica: quien durante años defendió con vehemencia el proyecto libertario podría terminar eligiendo otro país para desarrollar su vida.
El episodio vuelve a exponer el complejo presente político del exvocero. Hace apenas unos meses ocupaba un lugar central en el dispositivo de comunicación de la Casa Rosada y era uno de los funcionarios de mayor confianza del Presidente. Hoy, en cambio, las noticias que lo rodean ya no pasan por conferencias de prensa ni anuncios oficiales, sino por causas judiciales, versiones sobre su patrimonio y rumores acerca de un posible exilio voluntario. Mientras tanto, el silencio de Adorni alimenta aún más las especulaciones.