La crisis del consumo golpea a La Serenísima: perdió cuatro veces más que en 2025

La crisis del mercado interno ya impacta incluso sobre las grandes empresas de la industria nacional. Mastellone Hermanos, productora de La Serenísima, cerró el primer semestre de 2026 con pérdidas por $4.791 millones, más de cuatro veces el rojo registrado en el mismo período de 2025.

El dato refleja el deterioro que atraviesa el consumo de los hogares. Para cada vez más familias, productos básicos como la leche, el yogur y el queso se volvieron difíciles de sostener en el presupuesto mensual. El ajuste impulsado por el gobierno de Javier Milei profundizó la pérdida de poder adquisitivo y dejó a amplios sectores de la población recortando incluso alimentos esenciales.

Los números del balance son contundentes. Mastellone registró ingresos por $908.674 millones, pero esa facturación implicó una caída real del 6,7%. El golpe más fuerte apareció en el mercado interno: las ventas locales se desplomaron un 10,3%, mientras que las exportaciones crecieron 10,5% y ya explican el 19% de la facturación de la compañía.

La caída del consumo golpea a La Serenísima

La rentabilidad también sufrió un fuerte deterioro. El margen bruto cayó del 25,7% al 23,7%, mientras que los gastos comerciales aumentaron 2,8%. Dentro de esos costos, los fletes tuvieron un peso determinante: pasaron de $137.510 millones a $148.045 millones. El resultado antes de impuestos pasó de una pérdida de $7.925 millones a un rojo de $10.647 millones.

El deterioro de La Serenísima no aparece como un fenómeno aislado. Según el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), las ventas de lácteos en supermercados retrocedieron un 10% en términos reales durante el primer semestre de 2026.

Menos leche, menos yogur y menos queso en las mesas argentinas significan también menos ventas para la industria. La retracción del consumo interno empieza a dejar una huella cada vez más profunda sobre el entramado productivo y alcanza incluso a compañías líderes que durante décadas fueron símbolos de la industria alimenticia argentina.

Un nuevo desafío para los dueños de La Serenísima

El balance corresponde al último período bajo la conducción anterior de Mastellone Hermanos. En marzo, Arcor y Danone acordaron adquirir el 51,32% del capital de la compañía que estaba en manos de la familia fundadora y de Dallpoint Investments. El 1° de agosto asumieron el control efectivo.

Ahora, los nuevos propietarios deberán enfrentar una situación particularmente delicada: recuperar la rentabilidad de una empresa golpeada por el derrumbe del mercado interno, en un escenario donde millones de consumidores redujeron sus compras y los alimentos básicos dejaron de ser un gasto automático para convertirse en un consumo que muchas familias deben recortar.

El caso de La Serenísima funciona así como una señal de alarma sobre la profundidad de la crisis del consumo: si la retracción de la demanda ya golpea con semejante fuerza a la mayor empresa láctea del país, las consecuencias sobre toda la cadena productiva pueden ser todavía mayores.

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