Como Macri, Milei empieza a echarle la culpa a la sociedad por el fracaso de su gobierno

El presidente: Javier Milei dijo que él tiene su futuro asegurado dando conferencias y que si los argentinos no lo votan el año que viene se estarán “suicidando” como sociedad. Un mensaje con un sub texto derrotista que coincide con los problemas en el modelo económico y su caída en las encuestas, En 2019, cuando Mauricio Macri perdió por escándalo en las PASO presidenciales también se enojó con la gente que votó en contra y no reconoció sus “reformas”.

El presidente lanzó esa mirada apocalíptica en el cierre del evento “Vientos de cambio”, organizado por la Fundación Libertad y Progreso en el hotel Sheraton de Retiro, evento al que eligió ir en lugar de participar de la conferencia de la Unión Industrial Argentina (UIA), con la que el Gobierno tuvo un choque frontal este miércoles. Hizo bien: en la UIA trataron al gobierno de “endeudador” y al ministro de Economía, Luis Caputo, de “trader”. Mejor no ir.

“No puede ser que nos traguemos todas las mentiras de este conjunto de delincuentes”, dijo en otro ataque a los periodistas. “Si la sociedad no nos vota, se está suicidando”, afirmó. Milei está enojado porque la gente no acepta su política económica que cada día genera cierra de empresas, despidos e ingresos que no sirven para cubrir los gastos de un mes.

Read More

Insólito: Caputo dijo que “se desloma laburando” como Adorni y le pidió a la gente más paciencia

El ministro de Economía aseguró que se “desloma” para que el supuesto cambio llegue a todos, pero reconoció que incluso dentro de dos años habrá argentinos que seguirán sin poder llegar a fin de mes.

Luis “Toto” Caputo eligió una palabra particularmente desafortunada para pedirles paciencia a los argentinos. “Nos deslomamos para que este cambio continúe y se dé para todos lo más rápido posible”, aseguró el ministro de Economía. La expresión remite inevitablemente a Manuel Adorni, quien había utilizado el mismo término para justificar su supuesto sacrificio durante un viaje oficial y terminó convirtiéndolo en una de las frases asociadas a los cuestionamientos sobre su gestión y su escandaloso patrimonio.

Pero el problema para Caputo no fue solamente la elección de la palabra. El ministro acompañó su apelación al sacrificio con una admisión mucho más preocupante: reconoció que incluso dentro de dos años habrá argentinos que no llegarán a fin de mes. “Siempre va a haber alguien que esté mal”, sostuvo al defender el programa económico y reclamar paciencia para que sus supuestos beneficios alcancen al conjunto de la sociedad.

La frase resulta particularmente impactante en un contexto de fuerte deterioro económico y social, con hogares que enfrentan dificultades para sostener sus ingresos y mantener su nivel de consumo. En lugar de anunciar una mejora concreta para quienes más sufren el ajuste, Caputo anticipó que las dificultades persistirán durante años y pidió nuevamente tiempo a una población que ya viene soportando el costo de las políticas del Gobierno.

Incremento patrimonial del ministro

El pedido de paciencia coincidió, además, con la presentación de la declaración jurada de Caputo correspondiente a 2025. El ministro informó bienes, depósitos y dinero por $19.509 millones al cierre del año, frente a los $11.851 millones declarados al comienzo, lo que representa un incremento nominal de casi $7.700 millones.

El dato que más llama la atención aparece en la composición de ese patrimonio: Caputo declaró alrededor de $12.422 millones en depósitos en el exterior, mientras que sus ahorros en la Argentina rondaron los $600 millones. De acuerdo con esos números, cerca del 95% de sus ahorros declarados estaban fuera del país y aproximadamente el 68% de su patrimonio se encontraba radicado en el exterior.

En el Gobierno, la elección de la palabra “deslomamos” no pasó inadvertida. Un empresario industrial que participó de la conferencia de la UIA ironizó: “Parece el gobierno de los deslomados. Cada vez que alguno dice que se desloma, conviene agarrarse la billetera”.

La comparación con Adorni es inevitable. En marzo, el entonces jefe de Gabinete había utilizado la misma expresión para explicar por qué su esposa lo acompañó durante un viaje oficial a Nueva York: dijo que quería tenerla cerca porque iba a pasar una semana allí “deslomándose”. La explicación terminó generando más cuestionamientos y convirtió la palabra en una etiqueta política asociada al contraste entre el discurso oficial de austeridad y las condiciones de vida y privilegios de sus funcionarios.

Ahora Caputo decidió recuperar aquella expresión en un momento especialmente sensible. Mientras reclama paciencia y asegura trabajar para que el cambio llegue “a todos”, también defendió que la economía avance a “dos velocidades”: una dinámica para los sectores vinculados a la generación de dólares y otra muy diferente para buena parte de la sociedad.

Para justificar esa estrategia, el ministro recurrió incluso a una comparación futbolística. Dijo que era como tener a Lionel Messi, Ángel Di María y Enzo Fernández sentados en el banco y sostuvo que la economía debía priorizar a los sectores exportadores, porque serán las exportaciones las que impulsen el crecimiento.

El mensaje de Caputo quedó así atravesado por una contradicción difícil de disimular: mientras pide paciencia y admite que todavía habrá argentinos que no podrán llegar a fin de mes, asegura que el Gobierno trabaja para que los beneficios del modelo alcancen a todos. La promesa de prosperidad futura vuelve a quedar, una vez más, frente a una realidad en la que el costo del ajuste se hace sentir en los hogares mucho antes de que llegue la recuperación prometida.

Read More

La crisis del consumo golpea a La Serenísima: perdió cuatro veces más que en 2025

La crisis del mercado interno ya impacta incluso sobre las grandes empresas de la industria nacional. Mastellone Hermanos, productora de La Serenísima, cerró el primer semestre de 2026 con pérdidas por $4.791 millones, más de cuatro veces el rojo registrado en el mismo período de 2025.

El dato refleja el deterioro que atraviesa el consumo de los hogares. Para cada vez más familias, productos básicos como la leche, el yogur y el queso se volvieron difíciles de sostener en el presupuesto mensual. El ajuste impulsado por el gobierno de Javier Milei profundizó la pérdida de poder adquisitivo y dejó a amplios sectores de la población recortando incluso alimentos esenciales.

Los números del balance son contundentes. Mastellone registró ingresos por $908.674 millones, pero esa facturación implicó una caída real del 6,7%. El golpe más fuerte apareció en el mercado interno: las ventas locales se desplomaron un 10,3%, mientras que las exportaciones crecieron 10,5% y ya explican el 19% de la facturación de la compañía.

La caída del consumo golpea a La Serenísima

La rentabilidad también sufrió un fuerte deterioro. El margen bruto cayó del 25,7% al 23,7%, mientras que los gastos comerciales aumentaron 2,8%. Dentro de esos costos, los fletes tuvieron un peso determinante: pasaron de $137.510 millones a $148.045 millones. El resultado antes de impuestos pasó de una pérdida de $7.925 millones a un rojo de $10.647 millones.

El deterioro de La Serenísima no aparece como un fenómeno aislado. Según el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), las ventas de lácteos en supermercados retrocedieron un 10% en términos reales durante el primer semestre de 2026.

Menos leche, menos yogur y menos queso en las mesas argentinas significan también menos ventas para la industria. La retracción del consumo interno empieza a dejar una huella cada vez más profunda sobre el entramado productivo y alcanza incluso a compañías líderes que durante décadas fueron símbolos de la industria alimenticia argentina.

Un nuevo desafío para los dueños de La Serenísima

El balance corresponde al último período bajo la conducción anterior de Mastellone Hermanos. En marzo, Arcor y Danone acordaron adquirir el 51,32% del capital de la compañía que estaba en manos de la familia fundadora y de Dallpoint Investments. El 1° de agosto asumieron el control efectivo.

Ahora, los nuevos propietarios deberán enfrentar una situación particularmente delicada: recuperar la rentabilidad de una empresa golpeada por el derrumbe del mercado interno, en un escenario donde millones de consumidores redujeron sus compras y los alimentos básicos dejaron de ser un gasto automático para convertirse en un consumo que muchas familias deben recortar.

El caso de La Serenísima funciona así como una señal de alarma sobre la profundidad de la crisis del consumo: si la retracción de la demanda ya golpea con semejante fuerza a la mayor empresa láctea del país, las consecuencias sobre toda la cadena productiva pueden ser todavía mayores.

Read More