Nicolás Morzone protagonizó un escandaloso episodio en el Concejo Deliberante de La Plata. Acusó al CECIM de ser una “agrupación kirchnerista”, cuestionó a los excombatientes por criticar a Javier Milei y reivindicó una eventual escalada militar contra el Reino Unido.
La renovada centralidad que el gobierno de Javier Milei decidió darle a la cuestión Malvinas ya comenzó a dejar algo más que declaraciones presidenciales. En La Plata, el concejal del PRO Nicolás Morzone, aliado del oficialismo libertario, protagonizó un fuerte episodio político al convertir el debate sobre la soberanía argentina en una suerte de arenga belicista, mientras atacaba a los propios excombatientes que cuestionaron al Presidente.
Durante el tratamiento de un proyecto de adhesión al último mensaje de Milei sobre Malvinas, Morzone cargó contra el Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas (CECIM) La Plata, que había calificado el discurso presidencial como un acto de “hipocresía extrema”.
La respuesta del concejal fue particularmente llamativa. En lugar de discutir los argumentos planteados por los veteranos, decidió descalificarlos políticamente y llegó a definir al CECIM como una “agrupación kirchnerista”.
Pero el momento más polémico de su intervención llegó cuando reivindicó abiertamente la posibilidad de una salida bélica.
“Los derechos se conquistan y si hay que ir a la guerra, se irá a la guerra”, sostuvo Morzone desde su banca.
La frase no fue una metáfora aislada. El concejal avanzó en una defensa explícita de una política exterior de mayor alineamiento con Estados Unidos y Occidente y planteó que la cuestión Malvinas debe ser abordada con una lógica de confrontación y preparación militar.
“Cuando hay que discutir realmente el dominio, es con el cuchillo entre los dientes, preparándose para todo, para la máxima instancia”, afirmó, apelando incluso a una referencia a Henry Kissinger, una figura fuertemente cuestionada por su papel en la política exterior estadounidense y su respaldo a dictaduras latinoamericanas.
Morzone fue todavía más lejos al celebrar la posibilidad de profundizar la cooperación militar con Washington.
“Celebro que el presidente de la Nación quiera llevar adelante un acuerdo con Estados Unidos para generar una gran militarización y un fortalecimiento de nuestra defensa nacional”, sostuvo.
El planteo expone una definición política que va mucho más allá de la reivindicación histórica de la soberanía sobre las islas: la defensa de Malvinas aparece asociada a una mayor subordinación estratégica a Estados Unidos y a una eventual escalada militar con el Reino Unido.
Ataques contra los excombatientes
El concejal también dirigió buena parte de su discurso contra los integrantes del CECIM, que habían cuestionado el giro discursivo de Milei sobre Malvinas y advertido que podía estar siendo utilizado como recurso político frente al deterioro de la gestión y de la imagen presidencial.
“¿En qué se han transformado? ¿Quién les pide tanto? ¿La Cámpora?”, disparó Morzone contra los veteranos.
También cuestionó que hubieran calificado de “sinvergüenza” e “hipócrita” al Presidente por su anuncio sobre Malvinas y sostuvo que esas críticas suponían renunciar a los valores por los cuales los propios excombatientes habían combatido.
El argumento provocó una fuerte reacción de los concejales peronistas, que acusaron a Morzone de “cobarde”, “sinvergüenza” y “maleducado” por atacar a los veteranos desde su banca.
Lejos de retroceder, el concejal redobló sus cuestionamientos y afirmó que el CECIM había sido “desnaturalizado” hasta convertirse en una “agrupación kirchnerista”, una acusación que profundizó la tensión dentro del recinto.
De Malvinas a la militarización
La discusión terminó derivando en un verdadero escándalo dentro del Concejo Deliberante platense. Ante los gritos cruzados, debió intervenir el presidente del cuerpo, Marcelo Galland, aunque la tensión no disminuyó.
Morzone incluso cuestionó a una concejal peronista en términos despectivos y reclamó que fuera retirada del recinto. Finalmente, la situación obligó a pasar a un cuarto intermedio y los enfrentamientos continuaron en los pasillos del Palacio Municipal.
El episodio deja expuesta una particular deriva del nuevo discurso oficialista sobre Malvinas. Una cuestión histórica que durante décadas fue sostenida como una política de Estado y cuya recuperación se plantea constitucionalmente por medios pacíficos aparece ahora acompañada, desde sectores aliados al Gobierno, por discursos que relativizan el costo de una eventual guerra y reivindican una creciente militarización.
Y el dato político no es menor: Morzone no sólo es un dirigente del PRO alineado con Milei. También cuestionó la política exterior del propio Mauricio Macri por considerar insuficiente su alineamiento con Estados Unidos, y reivindicó una mayor “verticalidad” respecto de Washington y Occidente.
Así, mientras el Gobierno busca presentarse como un nuevo abanderado de la causa Malvinas, uno de sus aliados políticos en La Plata ofrece una versión particularmente preocupante de ese giro: veteranos cuestionados por sus críticas, diplomacia subordinada a alianzas militares y una frase que debería encender todas las alarmas: “Si hay que ir a la guerra, se irá”.
A 44 años de la guerra, la discusión sobre Malvinas vuelve a ocupar el centro de la escena. Pero esta vez, al menos en el discurso de algunos aliados del oficialismo, la reivindicación de soberanía parece venir acompañada de una peligrosa fascinación por la confrontación militar.