Una nueva encuesta nacional expone un fuerte deterioro en la percepción del Gobierno de Javier Milei y un marcado pesimismo sobre la situación del país. El relevamiento de Equipo Mide, realizado entre el 18 y el 25 de septiembre sobre 2.114 casos, mostró que el 58% de los argentinos considera que está peor desde que gobierna La Libertad Avanza, frente a apenas un 21% que afirma estar mejor.
La evaluación de la gestión también presenta un saldo negativo: el 59% desaprueba al Gobierno, mientras que solo el 38% lo aprueba. A esto se suma que seis de cada diez encuestados consideran que el país marcha en la dirección equivocada.
Las expectativas tampoco muestran señales alentadoras. El 40% cree que la situación del país empeorará durante los próximos seis meses y otro 20% considera que continuará igual de mal. En otras palabras, seis de cada diez consultados no esperan una mejora en el corto plazo.
El malestar también aparece con fuerza en la evaluación del ajuste. El 55% sostiene que el esfuerzo realizado no valió la pena, mientras que apenas el 19% expresa satisfacción. Además, el 51% afirma que su situación económica personal está peor y solo el 7% considera que está mejor.
La encuesta registra, además, un clima social atravesado por la angustia, la incertidumbre y el enojo. Esas tres emociones concentran las principales respuestas de los consultados, mientras que la esperanza y la confianza quedan considerablemente más atrás.
En paralelo, la imagen personal de Milei también presenta un saldo desfavorable: 39% de imagen positiva contra 57% negativa. El 44% directamente afirma que no confía nada en el Gobierno, mientras que solo el 16% manifiesta mucha confianza.
El relevamiento también muestra que el oficialismo conserva un núcleo importante de respaldo, por lo que el deterioro de la evaluación gubernamental no implica automáticamente una adhesión mayoritaria a una alternativa opositora. Sin embargo, los números exponen una señal de alerta para la Casa Rosada: la percepción de que la situación personal empeoró, el rechazo al ajuste y el pesimismo sobre el futuro conviven con una creciente desaprobación de la gestión.
Con el costo de vida, los bajos salarios y la desocupación entre las principales preocupaciones, la encuesta refleja así un escenario social de creciente malestar y expectativas deterioradas, en el que una mayoría no percibe que las dificultades actuales estén cerca de resolverse.