El mito de la inflación destruido: el 76% de los argentinos exige una mejora urgente de los ingresos

Un estudio revela la profunda decepción social con el plan de ajuste libertario. La depreciación salarial se consolidó como la principal preocupación de la población, mientras un tercio de los propios votantes de Javier Milei ya manifiesta su arrepentimiento frente al colapso del poder adquisitivo.

El relato de la Casa Rosada sobre la supuesta “estabilización” macroeconómica chocó de frente contra la realidad cotidiana del bolsillo popular. Un nuevo estudio de opinión pública elaborado por la consultora de Hugo Haime arrojó un dato contundente que desmorona el eje del discurso oficial: un abrumador 76% de los encuestados prefiere una recuperación inmediata de los ingresos y salarios antes que una continua desaceleración de la inflación basada en la recesión y el congelamiento del consumo.

El trabajo de campo confirma que el ranking de preocupaciones de la sociedad sufrió un viraje dramático como consecuencia del modelo libertario. Mientras la propaganda de Balcarce 50 insiste en celebrar índices de precios dibujados a costa del parate industrial, para la aplastante mayoría de los argentinos los sueldos de miseria y la imposibilidad de llegar a fin de mes desplazaron al fenómeno inflacionario como la verdadera emergencia social y económica del país.

El informe expone además el acelerado desgaste de la base de sustentación política del Gobierno. De acuerdo con los datos relevados por Haime, un tercio de los ciudadanos que votaron a Javier Milei en el balotaje se declara francamente decepcionado con el rumbo económico, al comprobar que el ajuste no lo pagó “la casta” sino la clase trabajadora, los jubilados y los sectores medios aplastados por los aumentos en tarifas y servicios.

La encuesta deja en evidencia el límite de la narrativa oficialista basada en la austeridad punitiva y el sacrificio indeterminado. La insistencia del Palacio de Hacienda en pisar paritarias y licuar jubilaciones profundiza una crisis de consumo que afecta directamente al comercio interno, dejando al descubierto que la reducción de la inflación a fuerza de destrucción del mercado local carece de sostenibilidad social.

El mensaje de la ciudadanía es concluyente para la conducción económica de la gestión libertaria. Sin salarios dignos ni recuperación de la capacidad de compra, el discurso de la disciplina fiscal se transforma en una cáscara vacía que no tapa el hambre ni la pérdida de calidad de vida. La sociedad empezó a pasar la factura a un experimento económico que exige sacrificios diarios sin ofrecer más que recesión y pérdida de derechos.

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on telegram
Telegram
Share on whatsapp
WhatsApp