Una explicación que parece salida de una película, pero que forma parte del descargo presentado ante la Justicia. El exjefe de Gabinete de Javier Milei, Manuel Adorni, sumó un capítulo insólito a la investigación por presunto enriquecimiento ilícito: aseguró que en 2017 recibió alrededor de 276.000 dólares en efectivo de una persona anónima con la que había coordinado un encuentro por internet.
Según trascendió de su presentación judicial, Adorni habría acordado encontrarse con un desconocido en la vía pública, quien le entregó semejante suma de dinero en billetes. Sin intermediarios, sin registros bancarios, sin identificación del supuesto comprador y sin documentación que permita reconstruir formalmente la operación.
Pero la historia no termina ahí. El exfuncionario sostuvo además que guardó esos dólares durante años «abajo del colchón», como si no existieran, y que recién comenzó a utilizarlos en 2025, cuando ya integraba el Gobierno libertario.
La explicación resulta tan llamativa como difícil de verificar. ¿Quién era esa persona? ¿De dónde salió semejante cantidad de dinero? ¿Dónde y cómo se concretó la entrega? ¿Qué documentación permite acreditar que esa operación efectivamente existió? Son interrogantes fundamentales que la Justicia deberá esclarecer.
La versión forma parte de la estrategia de defensa de Adorni para justificar el crecimiento de su patrimonio, que también atribuyó a operaciones con criptomonedas realizadas durante años por fuera del sistema financiero y sin registros identificables. La fiscalía investiga los movimientos de ocho billeteras virtuales y busca determinar si efectivamente estuvieron bajo su control durante el período en cuestión.
Lo verdaderamente escandaloso es que quien ocupó uno de los cargos políticos más importantes del país pretenda explicar movimientos patrimoniales de semejante magnitud apelando a encuentros con desconocidos, entregas millonarias de efectivo y ahorros supuestamente escondidos durante años.
Mientras el Gobierno de Milei se llena la boca hablando de transparencia, moralidad y lucha contra la corrupción, uno de sus principales exfuncionarios ofrece explicaciones que multiplican las sospechas y dejan cada vez más preguntas sin respuesta.
La Justicia todavía debe determinar si el relato de Adorni tiene sustento. Pero una cosa está clara: los argentinos merecen saber de dónde salió cada dólar y cómo se construyó el patrimonio de quien llegó al poder prometiendo terminar con los privilegios y la corrupción.