Por Santiago Masetti
La segunda Cumbre de Partidos Políticos Africanos, que se desarrolla entre el 5 y el 7 de noviembre en la capital de Etiopía, propone abrir un debate sobre el papel de las organizaciones políticas en la transformación económica del continente africano.
Bajo el lema “Gobernar para el crecimiento: los partidos políticos como arquitectos del futuro económico de África”, la capital etíope es sede de un encuentro que reúne a más de mil delegados, entre ellos dirigentes de partidos de gobierno y oposición, representantes institucionales y organizaciones sociales, con el objetivo de debatir estrategias de desarrollo continental a largo plazo
En ese contexto, el presidente del Movimiento del Socialismo Allendista de Chile e integrante del Foro de São Paulo, Esteban Silva Cuadra, hizo llegar un mensaje de solidaridad a la Cumbre en el que planteó la necesidad de profundizar los vínculos entre África, América Latina y el Caribe. “Gobernar es transformar. No basta administrar el crecimiento económico: debemos transformar las estructuras productivas, económicas y sociales que reproducen la dependencia y la desigualdad”, sostuvo el dirigente latinoamericano, quien situó la soberanía económica y la justicia social como condiciones indispensables para cualquier proyecto de desarrollo autónomo e independiente.
La intervención de Silva puso el foco en una problemática histórica compartida por ambas regiones: la persistencia de estructuras económicas heredadas del colonialismo y la inserción subordinada de sus países en el mercado internacional y en ese sentido puntualizó: “La descolonización seguirá inconclusa mientras nuestros países permanezcan subordinados a una división internacional del trabajo que los reduce a exportadores de materias primas, mientras las grandes potencias y corporaciones transnacionales concentran las tecnologías, la industrialización y las mayores ganancias”.
En esa línea, el referente chileno defendió el control soberano de los recursos naturales, el fortalecimiento de las empresas públicas, la reindustrialización y la transferencia tecnológica, y al mismo tiempo que advirtió sobre el riesgo de que las transiciones energética y digital reproduzcan nuevas formas de dependencia.
La agenda de la Cumbre recoge varios de los desafíos manifestados o planteados por Silva en su intervención. Las deliberaciones incluyen el financiamiento del desarrollo y la deuda externa, la infraestructura energética y de transporte, la transformación agrícola, la industrialización de los recursos naturales y la relación entre paz, seguridad y crecimiento.

También se discute la capacidad de los Estados para ejecutar políticas públicas y la necesidad de que los partidos políticos desarrollen programas económicos que puedan sostenerse más allá de los ciclos electorales. La presencia del primer ministro etíope, Abiy Ahmed Ali, y del presidente de la Comisión de la Unión Africana, Mahmoud Ali Youssouf, refleja la dimensión institucional y continental que busca adquirir el encuentro.
Uno de los planteos más significativos planteados por Silva en la Cumbre obedece a proyectar esa cooperación hacia una nueva instancia de articulación política y social. En ese sentido, el analista latinoamericano valoró la perspectiva de una primera Cumbre de jefes de Estado y de Gobierno entre la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y la Unión Africana en 2027, y propuso que se convoque paralelamente una “gran Cumbre de los Pueblos CELAC–Unión Africana”, con la participación de sindicatos, movimientos campesinos, organizaciones indígenas, agrupaciones de mujeres y juventudes.
“No buscamos sustituir una dependencia por otra, sino avanzar hacia un mundo multipolar, democrático, solidario y libre de dominaciones hegemónicas», puntualizó, al reivindicar también la cooperación Sur-Sur y una mayor articulación con los BRICS ampliados y el Movimiento de Países No Alineados.
El dirigente del Socialismo Allendista también incorporó a su pronunciamiento las causas de descolonización pendientes y expresó su solidaridad con los pueblos saharaui y palestino. En particular, respaldó el derecho del Sáhara Occidental a la autodeterminación y la independencia, y reivindicó el papel de la Unión Africana y la participación de la República Árabe Saharaui en ese organismo. Sobre Palestina, condenó la ocupación israelí y la situación en la Franja de Gaza, y reafirmó el derecho del pueblo palestino a contar con un Estado libre, independiente y soberano.
Más allá de las declaraciones y los documentos que puedan surgir de esta Cumbre, el desafío de fondo para los partidos políticos africanos será convertir los debates sobre desarrollo, soberanía y transformación institucional en políticas concretas. La Declaración de Adís Abeba aparece como instrumentos para dar continuidad a ese propósito. Sin embargo, la distancia entre las resoluciones políticas y su implementación efectiva sigue siendo una de las principales dificultades de los espacios de integración internacional, por eso que cobra fuerza la propuesta de Silva, quien introduce, además, una dimensión que excede el diálogo entre gobiernos: recuperar la participación organizada de los pueblos como protagonista de una alianza entre dos continentes que comparten una historia de dominación colonial y una disputa todavía abierta por el control de sus recursos, sus economías y su futuro.
