INDEC: se agrava la situación social, la pobreza volvió a subir y ya hay 1,4 millones de nuevos pobres en un año

En términos concretos, significa que alrededor de 16,5 millones de argentinos no cuentan con ingresos suficientes para cubrir sus necesidades básicas. La indigencia también avanzó y llegó al 8%, lo que representa aproximadamente 3,8 millones de personas que ni siquiera pueden cubrir la canasta alimentaria.

Los datos, elaborados a partir de los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC y procesados por la Universidad Católica Argentina (UCA), muestran un deterioro que contradice cualquier relato triunfalista sobre la recuperación económica. La pobreza aumentó 4,4 puntos porcentuales respecto del primer trimestre del año, cuando se ubicaba en el 30%, y también superó los registros de un año atrás.

La dimensión del problema es todavía más grave cuando se observa la cantidad de personas afectadas. Las estimaciones muestran que, en la comparación interanual, alrededor de 1,4 millones de personas más quedaron bajo la línea de pobreza y más de medio millón ingresaron en la indigencia. No se trata de una discusión estadística: son familias que perdieron capacidad para comprar alimentos, pagar servicios y sostener sus condiciones básicas de vida.

Uno de los datos más dramáticos golpea directamente a la infancia: el 48% de los menores de 18 años se encuentra en situación de pobreza y, entre los chicos de 5 a 12 años, el porcentaje trepa al 51,4%. Es decir, más de la mitad de los niños de esa franja etaria vive en hogares que no logran reunir los ingresos necesarios para cubrir sus necesidades básicas. La indigencia infantil también exhibe cifras alarmantes.

El deterioro tampoco se limita a una región: la pobreza aumentó en 23 de los 31 principales aglomerados urbanos relevados. Entre los factores señalados por los especialistas aparecen el debilitamiento del mercado laboral, la pérdida de poder adquisitivo, el crecimiento de la informalidad y el peso creciente de las tarifas y los servicios esenciales sobre los ingresos familiares.

El dato expone una contradicción central del escenario económico: mientras el Gobierno insiste en mostrar la desaceleración inflacionaria y el equilibrio fiscal como señales de recuperación, los indicadores sociales revelan que una parte enorme de la población sigue perdiendo terreno. Incluso tener trabajo dejó de ser una garantía: el 23,5% de las personas ocupadas también se encuentra bajo la línea de pobreza.

La advertencia es contundente: la crisis social no está superada y la pobreza volvió a crecer durante tres trimestres consecutivos. Detrás de cada punto porcentual hay hogares que no llegan a fin de mes, trabajadores cuyos ingresos no alcanzan y chicos que crecen en condiciones de privación. Una realidad que exige respuestas urgentes y que no puede quedar escondida detrás de los números que el Gobierno elige celebrar.

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