El Sherrif vuelve a su juego

El ex ministro de Seguridad bonaerense Alejandro Granados juró ayer como intendente de Ezeiza y volvió a asumir al frente del Municipio que condujo desde 1995, con un discurso que marcó la ruptura con el espacio que lidera la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner al afirmar que “nada tengo que ver con el Frente para la Victoria”.

En su regreso al Poder Ejecutivo local de ese distrito bonaerense, Granados, en forma enérgica, sentenció: “Sepan que soy un intendente peronista y que nada tengo que ver con el Frente para la Victoria”.

“Soy del Partido Justicialista de Ezeiza y mis próceres fueron (José) San Martín, (Juan Manuel) Rosas, el teniente general (Juan Domingo) Perón y la compañera Evita. Nunca se olviden de eso: Perón y Evita”, concluyó el jefe comunal que evitó mencionar a los ex presidentes Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner.

Granados fue reelecto en 2011 y 2015 por la boleta del Frente para la Victoria y desde agosto del 2013 hasta el 9 de diciembre de este año fue el ministro de Seguridad del entonces gobernador bonaerense Daniel Scioli.

El barón, sobreviviente de la ola de renovaciones que barrió con buena parte de los viejos caciques distritales, vuelve a su juego individual y busca reposicionarse en el pejotismo que empuja para volver.

Read More

Los barones que sobrevivieron al domingo

"Soy el único barón del conurbano que la gente eligió una vez más" dijo el intendente de José C Paz, Mario Ishii (FpV), quien sacó el 47,9%, según el escrutinio provisorio del domingo pasado. Si bien quedaron pocos, el jefe comunal del poncho no es el único sobreviviente a la histórica renovación de jefes comunales que se produjo este año entre las Primarias y las generales del domingo.

En total podemos hablar de siete apellidos que estirarán la permanencia en sus distritos hasta el 2019. Aunque, a diferencia de Ishii, el resto preferiría quitar del CV la cantidad de períodos, ahora que el electorado le dio la espalda a quienes se presentan de manera indefinida.

El dirigente que está hace más tiempo es Julio Pereyra (FpV). El intendente conduce Florencio Varela desde 1992, cuando asumió de manera interina. Desde esa parte hasta acá logró siete mandatos consecutivos y en 2019 totalizará 27 años al frente del municipio del sur. Este domingo se impuso con el 39,48% de los votos, doce puntos arriba del segundo.

Ezeiza y Alejandro Granados (FpV) son sinónimos. El ministro de Seguridad provincial se presentó y ganó en todas las elecciones del distrito desde su creación, en 1995. Con el 49,61% acaba de adjudicarse el sexto período. Al igual que en 2011, como primera concejala puso a su esposa, Dulce Granados. Si Scioli llegara a requerirlo nuevamente, el sheriff dejará a su mujer en el Palacio Municpal, como lo hizo en 2013.

Otro de los que está desde el origen de los tiempos es Alberto Descalzo (FpV). El alcalde de Ituzaingó también agarró la manija en 1995 y acaba de lograr la sexta reelección. Aunque este domingo apenas salvó el pellejo por dos puntos. Sacó el 34,95% contra el 32,97% del candidato de Cambiemos Osvaldo Marasco.

En San Miguel, Joaquín De la Torre (FR) está al frente del distrito desde 2007 y se acaba de garantizar el tercer mandato. Pese a que había perdido las Primarias, superó la elección con el 41,24% de los votos. El armador provincial del massismo fomentó abiertamente el corte de boleta, lo que le sirvió para convertirse en el único barón del Frente Renovador que revalidó el cargo este domingo.

A estos cinco barones hay que sumar al joven Juan Patricio Mussi (FpV). El jefe comunal de Berazategui ganó su segunda elección con un contundente 55,06%, complementando la de 2011. Asimismo está al frente desde un año antes, ya que en 2010 reemplazó interinamente a su padre, Juan José Mussi. El actual diputado provincial condujo el municipio por primera vez en el período 1987-1994, luego tuvo dos mandatos más entre 2003-2010 hasta que asumió como Secretario de Ambiente. La portación de apellido coloca a "Pato" en la lista de barones que siguen. Pero no es el único clan del conurbano.

Los Posse manejan San Isidro desde la vuelta de la democracia. Si bien Melchor se formó en el radicalismo, él y su hijo Gustavo Posse (Cambiemos) aprendieron a moverse como auténticos barones. Camaleones de la política, se han acomodado en los distintos sellos que pulularon por la Provincia, incluso el FpV. Gustavo logró este domingo un masivo apoyo de los vecinos, que lo eligieron por el 51,67%.

Más allá de las continuidades arriba expuestas, la actual renovación dirigencial en la Provincia es histórica y tiene múltiples explicaciones que no pueden acotarse solamente al rechazo del electorado a la reelección indefinida de los intendentes, que por ahora no tiene ley que lo limite. El correr del tiempo y el devenir político mostrarán si 2015 fue el año de quiebre para la era de los barones o si los nuevos jefes comunales emularán a sus predecesores.

Read More