El vino no escapa a la recesión y su consumo ya es el más bajo de la historia

Además de la carne vacuna y el pan, otro clásico argentino esta mostrado una caída alarmante en su consumo.

El consumo de vino en Argentina alcanzó su nivel más bajo en seis décadas, reflejando el impacto directo de la pérdida de poder adquisitivo en la dieta cultural de los argentinos. Según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), en los primeros nueve meses de 2024, el consumo cayó un 1,9% en comparación al mismo período del año pasado, con un promedio de 12 litros per cápita.

El pico más reciente de consumo fue en 2013, con 25,6 litros per cápita. Desde entonces, la tendencia descendente ha llevado a una cifra de apenas 16,7 litros por habitante en 2023, el nivel más bajo desde que existen registros. Las proyecciones a futuro anticipan una contracción aún mayor.

Los justificativos detrás de la caída

Además de la erosión del poder adquisitivo (causa principal), que reduce la capacidad de los consumidores para acceder a productos tradicionales, algunos señalan también el cambio en las preferencias hacia otras bebidas alcohólicas que habría contribuido a este descenso. El vino, históricamente considerado un emblema del consumo argentino, infaltable en las mesas junto al clásico asado, enfrenta desafíos tanto culturales en la forma de nuevos patrones de consumo, pero principalmente económicos, lo que también se ve reflejado en la caída de consumo de la carne vacuna, el pan y la yerba mate.

Ventas y exportaciones

En términos de ventas internas, el INV informó una disminución del 2% respecto al año pasado. Durante 2024, se comercializaron 6,32 millones de hectolitros de vino, frente a los 6,45 millones vendidos en 2023. Las caídas más pronunciadas se observaron en envases populares como:

  • Damajuanas: -20,4%
  • Bag in box: -28,5%
  • Tetra brik: -4,3%
  • Latas: -12,3%

Por otro lado, las exportaciones ofrecieron un leve respiro al sector, con un aumento del 5,7% en los primeros 11 meses de 2024. En este período se exportaron 90,3 millones de litros, de los cuales el 75,5% fueron vinos fraccionados (+3,3%) y el 24,5% vinos a granel (+13,7%).

Un desafío para la industria

La industria vitivinícola argentina enfrenta una encrucijada: revitalizar el consumo interno en un contexto de poder adquisitivo deprimido y competir con la creciente demanda de otras bebidas. Aunque las exportaciones ofrecen una oportunidad de crecimiento, la disminución en las ventas locales pone de manifiesto la necesidad de estrategias que conecten nuevamente al consumidor argentino con este símbolo cultural.

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